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A la tercera, ¿va la vencida?

Agencias-SPC
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Ala tercera, ¿va la vencida? - Foto: Ricardo Rubio

Sánchez volverá a pedir la confianza del Congreso y espera llegar con los apoyos atados para evitar salir derrotado como en las dos ocasiones previas

Será la tercera vez que lo intente y aunque le quedan cabos por atar, sobre todo el más complicado con ERC,  Pedro Sánchez parece tener más posibilidades que nunca para, esta vez sí, ser investido por el Congreso presidente del Gobierno. Así debió entenderlo Felipe VI el pasado miércoles, porque le propuso como candidato tras concluir la ronda de consultas con los grupos parlamentarios. Pero como diría el antecesor del socialista en La Moncloa, Mariano Rajoy, los flecos que le quedan al madrileño no son cosa menor.
Empezando por la cuestión más espinosa: Cómo se va a materializar ese diálogo sobre el conflicto catalán que exige Esquerra como condición para permitir la investidura. La indefinición sigue ahí. O más bien el silencio absoluto. Porque en su comparecencia para explicar que había aceptado el encargo del Rey, el presidente en funciones no dejó claro cómo se va a definir ese diálogo. Y ni el PSOE ni ERC dan pistas sobre lo que se puede estar acordando.
Pero no solo hacia los independentistas dirige Sánchez sus atenciones, a tenor de la apertura de negociaciones que anunció en esa comparecencia en La Moncloa. Y es que para que prospere la investidura, será necesario que el secretario general de Ferraz reúna mayoría absoluta (176 diputados) en la primera votación , o bien mayoría simple, más votos a favor que en contra, en una segunda ronda. De momento, el acuerdo de Gobierno de coalición suscrito por PSOE y Unidas Podemos parte con 156 apoyos: 120 diputados socialistas, 35 de la formación morada y sus aliados, y el diputado del PRC. La cifra puede subir dada la predisposición de Más País, Compromís, Teruel Existe e incluso el PNV, pero al final, dada la negativa del PP, Vox y Ciudadanos, la investidura podría estar a expensas de la abstención imprescindible del grupo de Oriol Junqueras para prosperar.
Eso sí, a pesar de esas buenas intenciones de varios partidos, todos han exigido compromisos específicos de los socialistas, ya que no tienen intención de regalar su voto por muy minoritario que sea, como han advertido algunos de los portavoces tras reunirse con Felipe VI. La mayoría de esas peticiones hacen hincapié en necesidades territoriales que, como casi siempre, se traducen en más inversiones en sus autonomías. El famoso «café para todos» que anunciaba en su día el socialista Alfonso Guerra. Son, en cualquier caso, condiciones insalvables, y podrán exponerlas directamente ante la mujer fuerte de las negociaciones, Adriana Lastra, que se reunirá la próxima semana con todo el arco parlamentario. Todo. Incluidos Vox y Bildu, con los que hasta ahora los socialistas no hablaban.
No será el único diálogo que se entable estos días que vienen, ya que el presidente en funciones anunció también otra ronda de contactos que le puede valer para calmar los ánimos internos en su partido y, a la vez, para contentar a sus posibles socios de investidura, especialmente a los separatistas catalanes. Se trata de las llamadas que hará a todos los presidentes autonómicos, incluidos los socialistas Javier Lambán y Emiliano García Page, que han criticado sin tapujos las conversaciones con los independentistas. Y entre esas llamadas, además, estará la que le haga al presidente de la Generalitat, Quim Torra, a quien no quería hasta ahora ni coger el teléfono, según  denuncian desde Pedralbes. Otro gesto más hacia ERC.
Fragmentación del voto. Como es la presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet, quien, de acuerdo con el candidato, fijará la fecha de la investidura, lo esperable es que Sánchez no se decida a acudir al Congreso hasta que tenga garantizados los apoyos, aunque desde las elecciones de diciembre de 2015, cuando se han sucedido tres comicios generales y otros cuatro debates de investidura, se han dado todo tipo de ejemplos.
La primera vez que el líder del PSOE se sometió a un debate de estas características fue en marzo de 2016 después de que, como ahora, en las elecciones de finales de 2015  ningún partido consiguiera una mayoría clara. A diferencia de ahora, la formación socialista fue la segunda más votada, por detrás del PP y por debajo de los 100 escaños, aunque la renuncia de Rajoy a someterse a la investidura pese al encargo del Rey, hizo que Sánchez diera un paso adelante y decidiera ser él quien optara a ser presidente del Gobierno. Felipe VI le propuso como candidato el 2 de febrero y el debate de investidura comenzó el 1 de marzo.
Aquella vez, el madrileño escogió como socio a Ciudadanos, con quien firmó un acuerdo que no fue suficiente para superar el trámite parlamentario, ya que los números no llegaban. En la votación, solo obtuvo 131 síes, los del PSOE, Ciudadanos y Coalición Canaria y el rechazo del resto de la Cámara.
Esa investidura fallida puso en marcha el reloj constitucional que abocó a la repetición electoral del 26 de junio de 2016. El PP volvió a ganar los comicios, reforzando su liderazgo parlamentario, y el PSOE y Podemos vieron mermados sus apoyos, después de no haber conseguido ponerse acuerdo para sellar un acuerdo conjunto que evitase el regreso a las urnas.
Después de esos comicios, Rajoy aceptó la propuesta que el Rey le hizo el 28 de julio para formar Gobierno. El entonces líder del PP esperó otro mes, hasta finales de agosto para someterse al examen del Congreso del que no salió victorioso, ya que su investidura fue rechazada en la votación del 2 de septiembre por 170 votos a favor y 180 en contra.
De nuevo el reloj de la repetición electoral se puso en marcha aunque esta vez la abstención del PSOE -con la salida abrupta de Sánchez- permitió que el popular alcanzase La Moncloa el 29 de octubre de 2016, cinco días después de que el Felipe VI lo volviera a proponer como candidato.
moción de censura. Menos de dos años después de que Rajoy recibiera la bendición de la Cámara, el 1 de junio de 2018, un renacido  Sánchez -que había llegado de nuevo a la Secretaría General del PSOE gracias a los militantes- alcanzó la Presidencia del Gobierno, pero ahí no medió designación por parte del Rey, sino que lo logró al prosperar su moción de censura contra el popular tras la publicación de la sentencia del caso Gürtel.
La segunda oportunidad para intentar ganar una investidura le llegó al líder socialista tras ganar las elecciones del pasado 28 de abril. A diferencia de 2016, en esta ocasión él era el candidato natural y único a una investidura, puesto que no había alternativa posible que no pasara por el PSOE al no sumar la derecha. Pero la falta de acuerdo entre Ferraz y Unidas Podemos, unido a la negativa férrea de Ciudadanos de explorar esta vez una colaboración con los socialistas, llevaron a Pedro Sánchez a ser derrotado en una investidura por segunda vez en su trayectoria política.
Un escenario muy distinto al actual, con los morados y su líder a punto de entrar en el Consejo de Ministros si sale adelante, esta vez sí, el trámite en la Cámara. Puede que a la tercera sea la vencida y Sánchez experimente, por fin, la llegada al poder a través de la vía ordinaria.