TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Saucillo

Antes de que la absurda realidad del fútbol de élites nos arrase, descubramos historias de ésas que solo se pescan en las aguas de los modestos. Ahí bucea indignado, frustrado, incrédulo y finalmente resignado un club de la Primera Regional canaria, el Saucillo, que va a comenzar la temporada descendido… porque un árbitro equivocó el resultado de un partido: en lugar de apuntar el 1-2 sucedido, en la redacción del acta puso 1-1 y el punto extra para el equipo local (Casablanca) salvó a éste y descendió al Saucillo.

Hasta aquí, podríamos reírnos, archivarlo en la carpeta del anecdotario de las 1.000 actas confundidas de cada temporada o pensar incluso que todo se resolvió con un «joder, perdona, tienes toda la razón»… Pero no. Dos meses de pelea para nada. Competición, Apelación, el Ayuntamiento de Gran Canaria llegando a hablar con la Federación Canaria de Fútbol, documentación de ida y vuelta hasta que el Comité de Disciplina Deportiva ha denegado su presencia, ganada en los campos, entre sudores y goles, en Primera Regional. Y esto ya no tiene puñetera gracia por pura empatía («Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella») porque el Saucillo podría ser el equipo de su barrio, en el que juega su hijo, su hermana o sus dos o tres amigos que siguen en esto por los almuerzos y las risas. Y los modestos, definidos por García entonces como «jornaleros de la gloria», la que conquistaban otros, tal vez no merezcan el mismo sueldo de los guapos, pero sí el mismo respeto. Por eso, como a nosotros nos parecería demencial, por ejemplo, que el Barça hubiese jugado la final de la Champions porque Çakir hubiera anotado un 4-1 en Anfield y no el 4-0 de marras, en un pequeño barrio/poblado a 11 kilómetros de Gáldar están desquiciados. Pero claro, son pocos, modestos y no hacen ruido...


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