SIN RED

Loli Escribano

Periodista


El secreto de la felicidad

Esta semana hemos celebrado el Día de la Felicidad. Me pongo a reflexionar y desde luego terminamos una semana peculiar con destellos felices para unos y trágicos para otros. Se me ocurren momentos y mentalmente los clasifico en una columna o en la otra, la de la felicidad y la de la tragedia. Porque según quién lo observe, un mismo hecho puede ser feliz o trágico. El revuelo en la sede del PP con las listas del Senado. ¿Feliz o trágico? Desde fuera una bofetada en toda regla para la dirección provincial y un nuevo argumento para seguir perdiendo votos. Desde dentro, habrá quién se sienta feliz por haberse salido con la suya. Por saberse con poder. El poder. Ese instrumento tan peligroso, sobre todo para el que lo posee. Sigo repasando momentos estelares de la semana. María Jesús Ruiz. Volvimos a escuchar su voz. Tantos años después. Que no vuelve a la política, dice. Con respuestas de cuatro segundos. ¿Feliz? Si analizo el tono de su voz, pues más que feliz, resignada. Me cuesta creer que sus palabras coincidan con sus testimonios. La duda es lo que a la especie humana nos ha permitido avanzar y evolucionar. Pues yo dudo. Todo sea en pos de la evolución.

De punta a punta de la provincia. De Ágreda a San Leonardo, donde apareció esta semana la cabeza del General. La de una estatua que fue decapitada hace once años. ¿Es un hallazgo feliz? Según a quién le preguntemos. Lo que sí les confieso es que mientras leía el WhatsApp que nos envió la Subdelegación del Gobierno con los detalles del hallazgo, por un momento sentí que estaba viviendo en Macondo, rodeada de mariposas amarillas, lluvias de flores y los inventos de Melquíades. Me encanta García Márquez. Es Dios. Me encanta Isabel Allende. Me acordé de aquel pasaje de ‘La Casa de los Espíritus’ en el que uno de los personajes pierde la cabeza en un accidente de tráfico y cuando la localizan se queda durante décadas abandonada en el desván de la casa porque el cuerpo ya había sido enterrado y necesitaban tiempo para decidir qué hacer con ella. San Leonardo, el pueblo del realismo mágico. Se puede aprovechar para atraer turismo, para invitar a los autores a que escriban sus libros inspirándose en la cabeza del General. Que suena a título de Márquez, no me digan.

Y llegados a este punto, les confesaré que yo tengo el secreto de la felicidad. Lo comparto. Gratis. Incluso con los aludidos en las líneas anteriores. Por si les sirve. En estos tiempos en los que todo tiene un precio, me apetece regalar el secreto. Es sencillo: uno es feliz cuando se muestra tal como es. Sin esperar la aprobación de los demás. Sin comportarse para cumplir las expectativas que los demás ponen en nosotros. Así de simple. Así de complejo.