CRÓNICA POLÍTICA

Charo Zarzalejos

Periodista


¿Coalicion en el Gobierno de Madrid?

En España, el País Vasco es el mejor laboratorio de pactos, incluso de gobiernos de coalición. El PNV llegó a pactar con su propia escisión, Eusko Alkartasuna, y, en su momento, el socialista Patxi López llegó a ser lehendakari -mal que le pese- gracias al apoyo prácticamente gratis del PP liderado entonces por Alfonso Basagoiti. Este Gobierno, el de Patxi López, duró hasta que Basagoiti cayó en la cuenta de que los socialistas y en concreto el lehendakari López decidió hacer campaña sobre los lomos de Rajoy desde la propia presidencia del Gobierno.

Otra cosa es que ese papel lo hubiera hecho el PSE, pero no el lehendakari. Ahora, en la Comunidad de Madrid, la popular Isabel Díaz Ayuso ha formado gobierno de coalición con Ciudadanos. Ignacio Aguado es, nada menos, que su vicepresidente y el responsable de dar cuenta de los acuerdos que se tomen en los Consejos de Gobierno; es decir, tiene una plataforma privilegiada. No ha pasado un mes y ha sido el propio Aguado el que, sin comentario previo a la presidenta, se suma a la Oposición para investigar Avalmadrid. En este organismo la Comunidad tiene 31% de participación. Su función es conceder créditos y uno de ellos fue para los padres de la ahora Presidenta y otras seis personas. El crédito no se devolvió. Está en la lógica de la Oposición querer investigar y proponer la correspondiente comisión de investigación. La Oposición está en su papel. Si además de investigar se pueden llevar por delante a la Presidenta, mejor que mejor. Nada que criticar. Para eso están y si hay algo oscuro, bueno es que se aclare.

Nadie puede estar en contra de la transparecencia. Pero ¿es razonable que el vicepresidente se sume a la Oposición y se ponga en primera fila para desgastar a su Presidenta. Han venido a regenerar y como dice Aguado no les va a temblar la mano caiga quien caiga. Ya han paseado las cabezas de  los ya expresidentes andaluces Chaves y Griñán, socialistas de esos de toda la vida e inocentes mientras no haya sentencia. Obligaron a la dimisión de la senadora Pilar Barreiro que ha quedado libre de toda sospecha y ahora, al parecer, están dispuestos, incluso, a no descartar la cabeza de Isabel Díaz Ayuso.

Todos sabemos que la política tiene su punto de crueldad, no se tiene compasión con el adversario y en este caso ni siquiera con la propia presidenta del Gobierno del que forman parte. ¿No sabía Aguado de la existencia de Avalmadrid antes de firmar? ¿No ha tenido tiempo de investigar a fondo a su Presidenta? ¿No se le ha ocurrido reunirse con ella antes de dar el paso que ha dado? ¿Si el PP es un partido tan corrupto como gusta recordar a Rivera como se les ocurre gobernar con ellos? Isabel Díaz Ayuso ha reaccionado con elegancia hacia sus socios. Nunca va a hablar mal de ellos y ya ha adelantado que cuando la maquinaria que, según ella, la izquierda pone en marcha les toque a ellos, ella les apoyara. Está dolida la Presidenta con sus socios y no es de extrañar. Se equivoca, en términos políticos, al descalificar la comisión de investigación calificándola de circo, pero esto es secundario.

Es muy probable que la comisión se celebre y que ella tenga que comparecer porque como es sabido, a Ciudadanos no le tiembla la mano. Hasta los apoyados por Aguado, es decir la oposición, no se han sorprendido, "estos -los de Ciudadanos- son así, quieren ser gobierno y oposición a la vez". Entiendo a Pedro Sánchez cuando se resiste a un Gobierno de coalición. Ni Ciudadanos ni Podemos, estando en las antípodas ideológicas, se parecen en un aspecto: no tienen todavía el sentido profundo de lo que suponen las instituciones. Para estar en ellas hay que tener lealtad al socio y a la propia institución. Aguado no lo ha tenido y Sánchez teme que Podemos tampoco lo sea. 


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