Alba de Tormes despide entre lágrimas a los jóvenes muertos

SPC
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El pabellón de deportes del municipio salmantino se queda pequeño para acoger a las miles de personas que acudieron, entre «dolor y rabia», al funeral por sus cuatro vecinos

El pabellón municipal de Alba de Tormes, abarrotado de gente junto a los féretros antes del funeral. - Foto: Ical

El pabellón municipal de deportes de Alba de Tormes (Salamanca) se quedó pequeño ayer para albergar a la multitud de familiares, amigos y vecinos que se acercaron a despedir entre lágrimas a los cuatro jóvenes de entre 17 y 20 años fallecidos este domingo en el trágico accidente de tráfico en la carretera de Galisancho cuando volvían de las fiestas de un pueblo cercano. Los cuatro féretros descansan ya rodeados de coronas de flores y de numerosas muestras de cariño de todos los que quisieron acercarse al pabellón para darles un último adiós a cuatro vidas segadas de cuajo. Emociones contenidas, lágrimas y «mucha rabia» se recogían en este espacio y sus alrededores, que permanecían abarrotados, para decir el último adiós a estos cuatro amigos que compartían peña en su localidad de origen, en un funeral que duró más de una hora y media. Y es que, 48 horas después del mortal accidente, el municipio, que declaró tres días de luto oficial, seguí ayer buscando la forma de salir de una espiral de dolor a la que cayeron cuando el Fiat Stylo amarillo se empotró contra el árbol.
Minutos de silencio y suspiros se rompieron en un emocionado aplauso al salir el último de los féretros del pabellón, donde se agolpaba casi toda la localidad albense, porque «eran muy queridos», como señalaron los vecinos, y «son vidas muy jóvenes que se van», expresaban otros. Tres de los cuerpos se dirigieron al salir del pabellón hasta el Crematorio de Alba, mientras que el cuarto fue hasta el cementerio municipal.
«Lo fundamental es acompañar a las familias y a los amigos», declaró a su llegada a Alba de Tormes la delegada del Gobierno, Mercedes Martín, quien calificó de «tragedia indescriptible la pérdida de la vida de cuatro jóvenes». Por su parte, uno de los psicólogos que ha estado prestando asistencia a los familiares, Ángel Casado, subrayó la dureza de la situación desde el primer momento y no solo para los familiares de los jóvenes fallecidos, sino para todo el pueblo:«Cualquier muerte es dura, pero al ser jóvenes constituyen una generación y es un golpe fuerte para todos».

Varios hombres portan unos de los féretros a la salida de la ceremonia, ante la atenta mirada de vecinos y amigos
Varios hombres portan unos de los féretros a la salida de la ceremonia, ante la atenta mirada de vecinos y amigos - Foto: Ical
La alcaldesa del municipio, Concepción Miguélez, se mostró «muy emocionada y triste», al despedir a las cuatro víctimas de la villa. «Eran muy jóvenes y esas vidas no van a volver», dijo. El pueblo se encuentra «con mucho dolor», expuso, y remarcó que «es difícil articular las palabras», informa Ical.

Positivo en alcohol y drogas

El hombre de 29 años de edad que conducía el Fiat Stylo amarillo que este domingo se accidentó en Galisancho, llevándose por delante la vida de cuatro jóvenes de la localidad salmantina de Alba de Tormes, circulaba en el momento del accidente bajo los efectos del alcohol y las drogas. Según avanzaron a Efe fuentes de la investigación, el joven dio positivo en los análisis de alcohol y drogas realizados tras el fatal siniestro. Un extremo que podría no ser la primera vez que se produce, ya que también se confirmó que el conductor había perdido todos los puntos del carné de conducir con anterioridad y lo había recuperado el pasado mes de abril. Además, tiene antecedentes por tráfico de estupefacientes.
El hombre, que resultó herido  de gravedad en el siniestro cuando el vehículo que conducía se salió de la carretera por la izquierda antes de zigzagear y empotrarse a la derecha contra un árbol, será investigado por cuatro homicidios por imprudencia y por otro de lesiones lesiones.
Mientras tanto, tanto el conductor como el otro joven herido, de 25 años, permanecen ingresados y «estables» en el Hospital Virgen de la Vega de Salamanca. Concretamente, según la información facilitada por fuentes sanitarias, uno de ellos se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos y el otro en la planta de Traumatología.