COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Queda tiempo... y esperanza

Un mes en política es poco tiempo o una eternidad, según se mire y según tengas necesidad los actores del drama de la política nacional con seis personajes en busca de autor, el rey y los líderes de los cinco partidos nacionales, que todavía cuentan con ese tiempo para buscar un desenlace a la formación de gobierno o en el peor de los casos dar a espalda a los ciudadanos y obligarlos a comparecer de nuevo ante las urnas. Tras el ataque con todas las piezas de unidas Podemos para alcanzar un gobierno de coalición y el enroque del PSOE que lo ve imposible, en una maniobra típicamente defensiva, queda mucha partida por jugar y movimientos que realizar. 

Para Unidas Podemos el primer movimiento ha sido fácil, quizá un punto maximalista: conseguido que el PSOE aceptara el gobierno de coalición, se trata ahora de conseguir el máximo de competencias aunque al haberlas expuesto tan abiertamente, solo le queda recular si de verdad quiere alcanzar un acuerdo, y es quien más lo necesita a tenor de las encuestas y de su situación interna que trata de enmascarar o de disimular con un cierre de filas que tienen más de ficticio que de real. Burlado el PSOE por las exigencias de UP y el varapalo de la investidura, considera que en su momento alcanzó el punto máximo de cesión interpretado de forma generosa para un experimento inédito, un gobierno de coalición de izquierdas  con el riesgo de tener un dos por uno. 

Establecidas las posiciones de partida,  se vuelve a entrar en un interrregno hasta que se produzca la reunión entes a partir de ahora y en el próximo mes, antes del 23 de septiembre cuando tenga lugar la reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, e incluso no hay que descartar que se cumpla el pronóstico del secretario de Organización del PSOE, José Lus Ábalos acerca de que estos acuerdo se alcanzan en el último momento, con a condición de que todos tienen que salir contentos, ni agraviados ni ofendidos y con la cara salvada, ante sus bases y sus electores. Un gobierno de coalición no sería un camino de rosas: serviría para saber si tenemos los políticos que no merecemos o son capaces de sorprender gratamente.  

Dando por hecho que queda tiempo los partidos políticos  es preciso alimentar la esperanza de que no se convoquen las cuartas elecciones en cuatro año. Los partidos de izquierdas saben que no se van a encontrar tan cerca de gobernar como ahora, que su electorado es menos fiel que el de la derecha, y que como bien ha diagnosticado el 'número tres' de UP,, Pablo Echenique, las alternativas son un gobierno tripartito de la derecha o que todo siga igual. Nunca van a encontrar a los partidos de derechas, tan divididos  y capitidisminuidos. con un PP en mínimos históricos, con Ciudadanos de socio competidor y con Vox con una potencia limitada. En el PP suspiran por otras elecciones generales  por interés partidista, pese a que la sentencia del proces pille al pais sin un gobierno con plenas competencias, el Brexit duro se encuentre a a vuelta de la esquina y la economía ente en periodo de peligrosas turbulencias. Y la pregunta del millón ¿por qué lo que es posible en los gobiernos autonómicos no puede hacerse en el nacional? Hasta algunos de los barones más crítico con Pedro Sánchez han aceptado 'podemizarse' dando entrada a consejeros de este partido en sus Ejecutivos  O generosidad o pasear al borde del precipicio. Sánchez e Iglesias deciden.


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