Carlos Lafuente

Trabajador de la Función Pública


Ser o no ser

Andan los ciudadanos de Teruel y Soria divididos sobre la conveniencia de que sus plataformas ciudadanas Teruel Existe y Soria ¡Ya! den el salto y se presenten a las elecciones o no. Y no es cuestión baladí. Se discute si una plataforma que nace como un movimiento ‘espontáneo’ de la ciudadanía, que carece de ideología, que aglutina a las personas en función de reivindicaciones más o menos históricas tiene legitimidad moral o política para convertirse en alternativa en las urnas y en los gobiernos. En realidad se trata de pasar de ser un revulsivo en la conciencia de los diferentes  partidos políticos y sus dirigentes a influir mediante los votos en la gobernabilidad y decisiones de las instituciones públicas de nuestro país.
No son anécdotas estas dos plataformas en nuestro territorio. Nacen con el ánimo de influir en otros muchos ámbitos como puede ser el de la Memoria Histórica, estudiantiles, reivindicativas del estudio de enfermedades, etc. Y creo sinceramente que se asemejan más a los lobbies de la cultura anglosajona que a nuestros partidos. Están más cerca de la labor de aquellos que del rol de los últimos en el engranaje democrático.Pero nuestra Constitución apartó del juego, sin reconocerlos, estos entes y por ello ahora viven en un limbo. Por un lado hay que reconocer su oportunidad y necesidad, pero por otro la indefinición de su papel en los protocolos de la cosa pública hace que surjan estas dudas existenciales de si se acude a las urnas o no. De si perder su esencia y ganar poder o seguir siendo el ‘pepito grillo’ de los políticos. Ese es el dilema. Pero deben ser conscientes de que muchos simpatizantes cambiarían la visión que tienen sobre ellos y se apartarían. Ser crítico con los partidos no significa ser un descreído de los mismos. Tal vez sería el momento de incluir en nuestro ordenamiento el papel de estas plataformas.