"Soy muy cicerón. Aconsejo el río, es mi zona favorita"

Ana I. Pérez Marina
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Le gustaría volver a las Highlands escocesas, un entorno que «se parece» a Soria

"Soy muy cicerón. Aconsejo el río, es mi zona favorita" - Foto: Javier Ródenas Pipó

1. En pleno verano, combina su trabajo en la hostelería y está inmerso en los preparativos del Festival de las Ánimas. Además del rato de esta entrevista, ¿le queda tiempo para tumbarse en la hamaca? Son cosas que llevo muchos años haciendo, así que es como respirar. Es casi un club de amigos que nos juntamos a preparar la siguiente edición nada más terminar. Es una de las fechas en las que se consigue un 100% de ocupación hotelera. Con lo cual es una responsabilidad añadida para un asociación sin ánimo de lucro y ‘amateur’. La acogemos como propia y aprovechamos todos los recursos que tenemos para que la ciudad se beneficie. Que los hoteles y restaurantes puedan llenarse es motivo de orgullo. El secreto para poder con todo se llama Silvia y es mi mujer, que es la que hace que todo funcione. Lleva la Crepería, el restaurante que nos ha impulsado económicamente estos años, y ha cogido el testigo de ese proyecto tan bonito. Ahora soy el nuevo gerente de Domino’s Pizza y se abre una nueva vía de trabajo. A ver si soy capaz de domar ese caballo.
2.Todos recordamos con añoranza esos veranos de la infancia, ¿cómo eran los suyos? Tuve la suerte de enganchar con mi hermano mayor, me salté la adolescencia. Mi hermano me lleva siete años y sus amigos, también. Yo era el niño, el enano del grupo, de ahí viene el mote de ‘Nano’. Ellos tenían 20 años y yo, 13; iban de discobares, a la piscina... y yo estaba con ellos. Fue una escuela brutal. Pasé directamente a los juegos de rol, a los cómic, a los libros, a hablar de política... fue una suerte porque me metió de lleno en la madurez. Quizás antes de tiempo, pero fue guay porque iba de acampada con gente adulta. Hablar de cosas que gente de mi generación no hablaba, ellos estaban jugando a los cromos y yo descubriendo a  Gustavo Adolfo Bécquer.
3.Una escapada estival de tres, cuatro días, así casi sin pensarlo. A Escocia. Tengo un viaje permanentemente aparcado, porque con los niños es imposible. Tuve la suerte de estar en las Highlands, en el norte de Escocia. Es un clima, un mapa geográfico que se parece mucho a Soria, de mucha soledad, poca gente, pueblecitos pequeños, alta montaña, vistas increíbles... y el whisky, que es lo único que no tiene Soria.
4. ¿Qué es lo mejor y lo peor del verano de Soria? ¡Por fin podemos salir a la calle! Los que vivimos de la hostelería estamos deseando que llegue este periodo. Es una época crucial para poder recuperar esos largos días de invierno. El verano es generoso. Además de sacar a los sorianos nos trae a visitantes, algo a lo que no estábamos acostumbrados. La autovía de Madrid se ha notado. La cantidad de recursos que tendríamos, la capacidad de negocio, si estuviéramos conectados por autovía a Valladolid, Zaragoza y Logroño. Lo peor del verano es que se acaba. Con los niños ya hemos aprovechado las vacaciones antes de San Juan.
5. A los turistas que visitan su establecimiento, ¿qué les recomienda de Soria? Soy muy cicerón. Al estar bien posicionado en Tripadvisor hay gente que directamente aparca en la Crepería. Tengo un taco de planos de la ciudad. Obviamente, aconsejo el río Duero, es mi zona favorita. Es precioso en verano, con las pasarelas que han puesto, la visita a San Juan de Duero, a los pies del Monte de las Ánimas, es la mejor manera de promocionar Soria. Es un entorno que está dentro de la ciudad y la gente flipa. Si recomiendo una escapada de dos horitas, antes de coger carretera y manta a Madrid, elijo el río.
6. Un menú perfecto para una noche de verano. En La Crepería (risas). Podemos cenar una ensaladita fresca, vegana, y un crepe de berenjena o calabacín.
7. ¿Con qué actividad cultural del verano se queda? Con el Enclave del Agua, que es el exitazo de mi amigo Jesús Bárez. Es un verso libre y, entre otras maravillas, hace posible manifestaciones culturales como esta, participativas y abiertas.
8. Un libro, una canción del verano inolvidables... Yo soy de los Hombres G, la de Visite nuestro bar. Y un libro... estoy leyendo a Tolkien, El Silmarillion.
9. Si tuviera que empezar un monólogo sobre el verano de Soria, ¿cómo arrancaría? Están aparcaditos los monólogos, empezaría como un pregón de las fiestas de San Juan, gritando: ¡Sorianas! ¡Sorianos! Sacaría el clamor popular y ese patriotismo... Hace más de tres años que no hago monólogos, he sido cómico durante mucho tiempo, pero estar en Soria era estar cerca de mi familia y ser cómico, estar en Madrid. Ya no me apetece, es generacional.
10. ¿Y la moraleja? El verano es una época preciosa que nos acerca a los amigos, a esos veranos de piscina, de pueblo, de cuándo éramos pequeños, esas charlas hasta las dos de la mañana sentados con una cervecita. Eso se perpetúa. Ojalá fuera verano todos los días.