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Acento francés en el baloncesto soriano

EDS
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Margot Legat es una de las jugadoras más destacadas del ClubSoria Baloncesto Femenino en su primer año de competición

Acento francés en el baloncesto soriano - Foto: Eugenio GutiÁƒÂ©rrez MartÁƒÂ­nez Eugenio Gutiérre

El Club Baloncesto Soria ha tenido que esperar más años de los que pensaba la directiva para conseguir un equipo absoluto femenino. La falta de jugadoras impedía dar el paso. Lo que nunca imaginaron es que su mejor jugadora iba a llegar de Francia. Margot Legat aterrizaba en la ciudad procedente de Lyon en septiembre de 2020 y desde su primer día se enamoró del club.

Esta jugadora de 22 años tenía Soria como un lugar de paso en el que contar con una nueva experiencia. «Llegué con una beca Erasmus para estudiar Traducción en Interpretación», recuerda. Siempre había competido a gran nivel en el baloncesto, pero asumía que en esta provincia solo podría dedicarse a ello en su tiempo de ocio. «Tenía intención de jugar algunos partidos para distraerme», reconoce. Al dar con el club todas sus expectativas dieron un giro de 180 grados. «Encontrar esto ha hecho que además de jugar al baloncesto haya decidido quedarme al menos un año más en Soria», cuenta Legat convencida de su decisión, «el grupo es como una familia y es algo genial formar parte de ella». 

A pesar de que esta plantilla no conoce aún la victoria y que ha caído derrotada en sus 14 partidos en la Primera División Nacional, la alero francesa no se rinde. «Estoy segura de que lograremos la primera victoria». Y sabe que hay grandes expectativas si se consigue. «Habría que celebrarlo a lo grande». Porque Margot Legat se ha convertido además en una de las líderes del vestuario.

Origen. Para encontrar los inicios de Margot Legat en el baloncesto hay que remontarse a sus 9 años, cuando una pequeña en Lyon, su ciudad natal, cogía por primera vez una pelota. «Mi hermano mayor ya jugaba y yo quería hacer lo mismo que él», comenta con nostalgia. Con el paso del tiempo apuntaba maneras y a los 12 años entraba en el centro de formación de Lyon. «Allí entrenaba todos los días», matiza, «fueron temporadas intensas». 

En ese momento la jugadora francesa debía elegir entre seguir en un centro de alto rendimiento o quedarse en el club de su ciudad. La decisión ya daba a entender lo que después le haría decantarse por Soria. «El amor por mi zona hizo que no abandonara Lyon», relata, «con el paso del tiempo jugaba cada vez a más nivel». Llegaba a debutar incluso en Nacional 2 (categoría de bronce) con el Saint-Chamonf Basket Vallée du Gier. «La exigencia era muy grande, con jugadoras que después llegaban a profesionales», aclara. Recuerda una última temporada muy dura a nivel mental. «Al ir a entrenar el ambiente era muy serio», lamenta. Para ella el baloncesto es diversión.

Con su llegada al Club Soria Baloncesto todo ha cambiado. Es un contraste absoluto con su etapa en Francia. «Todavía no he encontrado un día en el que no me reciban con una sonrisa». La de Lyon se ha relajado para disfrutar más que nunca de un deporte que adora. 

Adaptación. Uno de los rasgos que mejor define a Margot Legat es su alto gen competitivo. «No me gusta perder, para nada», reconoce mientras se le escapa una carcajada. Eso choca con la mala dinámica del equipo. La jugadora asume que eso ha pasado ahora a un segundo plano: «El ambiente es tan bueno que aunque no se gane, se mejora y eso hará que con el tiempo llegue las victoria».

El grupo «tiene mucha fuerza,no hay un rol definido, eso llevará más trabajo, pero seguimos creciendo cada semana. Ante el Universidad de Valladolid perdimos de 60 en la ida y ahora lo hemos hecho de 30». Son cifras abultadas, números que dan a entender la realidad de un equipo de nueva formación. «Nos falta mucha experiencia», asume la jugadora francesa.

Dentro de la plantilla lleva el bastón de mando. «Intento servir de ejemplo al resto, tener esa responsabilidad cuando toca y que las demás se contagien», relata la alero. Su capacidad de anotación y espíritu ha calado además en la entidad.

Cuando acabe esta temporada deberá de nuevo tomar la decisión de seguir o marcharse. «No me gusta planear a largo plazo, pero si me quedo aquí, será por el baloncesto». Mientras tanto seguirá buscando esa primera victoria.