TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


'Tituplentes'

Carles Aleñá, como otros muchos a lo largo de la historia moderna de nuestro fútbol de gigantes (Barça-Madrid, tanto monta), una historia en la que se trataba de acumular más y mejores peloteros que el otro, tiene fútbol en las botas como para ser titular indiscutible en casi cualquier otro equipo de la Liga… y ser indiscutiblemente suplente en el suyo. El ostracismo de estos futbolistas, titularísimos de derecho con culo plano de suplentes, 'tituplentes', es una aberración contra el fútbol porque, sencillamente, esa acumulación de jugadores nos impide disfrutar más a menudo de la irrupción y consolidación de un canterano, o sea, un futuro seleccionable 'para todos'.

Hubo un tiempo, seguro que lo recuerdan, en que las fuerzas estaban más o menos parejas, el campeón no sacaba más del 70% de los puntos y todos los equipos se manejaban con quince futbolistas, diecisiete a lo sumo. En esa escalada en la que Madrid y Barcelona se distanciaron casi definitivamente del resto, un pez mordiéndose la cola (más dinero igual a mejor plantilla, igual a mejores resultados, igual a más ingresos UEFA, televisivos, etcétera), ellos alcanzaron los veintidós jugadores útiles: el llamado 'fondo de armario' los hizo inalcanzables.

En esos armarios habitan peloteros asombrosos (miren la historia reciente del Barça, con los Busquets, Pedro, Sergi Roberto o ahora Aleñá) que 'sólo' necesitan un entrenador valiente, un puñado de minutos de calidad y cierta continuidad para convertirse en las figuras del futuro. En el caso concreto del zurdo de Mataró (21 años), delante hay una barrera con Busquets, Rakitic, Arthur, Vidal, tal vez Coutinho y la brutal irrupción de Frenkie De Jong la próxima campaña. ¿Dónde encontrará esos minutos? Viéndole tocar la pelota (y golear) en Vitoria da pena no verle 'de seguido' en un Valencia, un Sevilla, un Atleti…