CRÓNICAS BÁRBARAS

Manuel Molares

Periodista. Analista de la política, la cultura y de la sociedad global


Contra la Reconquista

La fascinación que siente el llamado progresismo por el islamismo le lleva a detestar los hechos y mitos de la historia de España y se detecta en quienes niegan la trascendencia de la batalla de Covadonga, inicio de ocho siglos de guerras cristianas contra la invasión musulmana.
Lamentan la Reconquista, emprendida por restos de la antigua Hispania romana y del reino visigodo cristianizado de Toledo porque añoran con ensoñaciones románticas y machismo oculto la conquista musulmana.
Rechazan el término Reconquista. Alegan que nació en el siglo XIX. Como ocurre siempre: también surgieron mucho después de que ocurrieran las definiciones de Edad Media, Renacimiento, Siglo de Oro o la Era Moderna, que se ha quedado antigua.
Se enternecen imaginando España bajo el islam, restándole valor al triunfo real de pueblos con una religión y con mitos creadores de una nueva realidad histórica: Covadonga y Santiago fueron sus impulsores.
La España islámica habría sido como la otomana, como mucho, o como Marruecos y los demás países musulmanes.
El último ataque ha sido esta semana en primera de El País, con un gran titular: “La idea de la Reconquista es “falsa” y “manipulada”, según los expertos”.
“Los expertos”, se suponía que serían muchos -las universidades españolas tienen cada curso unos 6.000 estudiantes de Historia-, resultaron ser tres historiadores, tres, que decían lo que quería el periódico que se dijera.
Esta visión autodestructiva, de relativismo multiculturalista, se usa para atacar a Vox, que hábilmente ha tomado la bandera de la Reconquista como uno de sus motivos políticos.
Debería ser la enseña de todos los partidos españoles, de izquierda o derecha, contraria además a la de Podemos, que acaba de izar en campaña electoral en Canarias la bandera proislamista e independentista del MPAIAC.


Las más vistas

Opinión

A las seis en el árbol de la música

Los pupilos que han correteado la Dehesa bajo su atenta mirada tienen en Ramón  a un gran entrenador, pero también a un referente en valores, en principios y en conceptos vitales