CRÓNICA POLÍTICA

Charo Zarzalejos

Periodista


Ganar y gobernar

Ya lo hemos visto. Ganar unas elecciones no significa necesariamente poder gobernar. En el caso de Pedro Sánchez esto no va a ocurrir. Ha ganado las elecciones con 123 escaños que le dejan muy lejos de la mayoría absoluta. Por lejos que esté de esa mayoría, Sánchez, ahora presidente en funciones, va a ser, con seguridad, Presidente del Gobierno de España. 
Para que nadie dude, esta misma semana ha recibido en Moncloa a Casado, Rivera e Iglesias. Es decir, esta misma semana ha iniciado su campaña electoral que, oficialmente, se inició ayer por la noche. La idea, algunos la califican de brillante, pero cuando los hechos y los momentos en los que se producen son tan obvios, esa brillantez no oculta el truco de la iniciativa. Acudieron todos los llamados porque a todos, también en campaña, les interesaba un ratito de micrófono. 
Pero más allá de estos encuentros que salvo el de Iglesias, no tienen relevancia alguna a efectos de gobernabilidad, lo cierto es que Pedro Sánchez tendrá que hacer encaje de bolillos de manera permanente para sacar adelante cualquier proyecto de ley. En cualquier escenario que imaginemos, la presencia activa de Podemos es determinante y aunque es más que previsible que no llegue al límite de provocar unas nuevas elecciones. No llegará a ese punto, pero queda fuera de duda que va a condicionar y mucho la legislatura. 
Casi lo mismo cabe decir de ERC y de los demás grupos nacionalistas. Quiere Sánchez aplicar la denominada "geometría variable" lo que va a llevar a una legislatura que en más de una ocasión resultará convulsa. Una cosa es apoyar para echar a Rajoy y otra bien distinta comprometerse para toda una legislatura. 
No ha comenzado la legislatura y ya hemos visto la reacción de ERC ante la propuesta de Iceta como presidente del Senado. Sánchez ha cogido gusto a eso de ganar tiempo al tiempo, de adelantarse a los calendarios que ya forman parte de la liturgia democrática. Es verdad que lo establecido es que se apoye al senador autonómico que propone cada partido pero ¿tenía que correr tanto? No da puntada sin hilo y ahora ve como unos y otros se enredan sobre si apoyar o no al político catalán. ERC le ha venido a recordar desde el minuto uno que solo no puede tomar decisiones, que, cuando menos, aquellos cuyos apoyos le van a ser necesarios, no están dispuestos a enterarse por la prensa de sus decisiones. Al final ERC no romperá la baraja pero en más de una ocasión harán que la sonrisa de Sánchez se quede helada. 
Desde ayer estamos, de nuevo, en campaña. Cualquier conjetura sobre el futuro es eso, pura conjetura. Lo único seguro es que Sánchez será Presidente pero lo que está por ver es en qué condiciones y por cuanto tiempo.