COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


En tiempo de pactos

Con las urnas aún calientes y sin que apenas haya dado tiempo a un estudio pormenorizado de los resultados electorales los partidos se han lanzado a las especulaciones y la cábalas sobre las posibilidades de formar un Gobierno estable y las características que debiera tener. Y, para que no haya ninguna duda, desde la esfera empresarial ya se ha dado la primera indicación procedente de la patronal catalana Foment del Treball, acerca de que sería bueno un gobierno “estable y moderado”.

Pero las matemáticas parlamentarias son tozudas e incluso caprichosas. Por el momento todos los partidos han fijado sus puntos de partida que no tiene porqué ser y seguramente no serán los de llegada antes de que Pedro Sánchez vuelva a ser investido presidente del Gobierno.

El PSOE por boca de dos de sus más importantes dirigentes, la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, y  José Luis Ábalos, han reiterado su deseo de formar un gobierno monocolor apoyado en los 123 escaños conseguidos. Una fórmula que depende también de su hipotético socio mayoritario, Unidas Podemos, que parece decidido a entrar en el Gobierno. El silogismo de los dirigentes socialistas según el cual si pudieron gobernar diez meses con 84 escaños, más fácil será hacerlo con los conseguidos el 28-A hace aguas por todas partes.  Si el Gobierno pudo funcionar mediante reales decretos-ley fue porque tenía la vitola de la provisionalidad y se encontraba al albur del resto de los partidos. Esa situación, sin embargo, no se puede prolongar a lo largo de toda una legislatura por mucho que se aplique la geometría variable. Lo intentó Rodríguez Zapatero con 165 escaños y tuvo bastantes dificultades a la hora de la verdad. Además, también es hora de que España deje de ser diferente e intente,  ahora que no habría más remedio, según los resultados, de adentrarse en la cultura del acuerdo y el pacto para ver hasta donde son capaces de llegar.

Los escenarios de pactos quedan reducidos a dos, el PSOE (123), con Podemos (42) y  PNV (6), (uno dentro y otro fuera del Gobierno) a los que se podrían sumar el escaño conseguido por Compromís y por el PRC que gobiernan en coalición con los socialistas en sus comunidades autónomas. Menos predispuesta en principio se muestra Coalición Canaria (2) aunque tiene fama de pragmática y sabe que arrimada al poder obtiene mayores beneficios para su tierra. El drama de este escenario es que suman 175 escaños y faltaría, como le faltaba a Rajoy, el escaño 176. Sí, la artitmética parlamentaria es caprichosa.

El segundo escenario es el de la mini gran coalición entre PSOE y Ciudadanos con una suma de 180 escaños. Desde el punto de vista de la estabilidad política sería el más deseado. Para los os intereses de cada partido sería un desastre porque iría contra el deseo de la mayoría de los votantes de cada uno de ellos. ¿Y el interés general? Lo dicho, una patronal ya ha abierto la espita.  

Con estas dos posibilidades, los independentistas catalanes serían innecesarios, máxime cuando han vuelto a reiterar que el acuerdo sería a cambio de hablar de autodeterminación y acabar con el juicio del ‘procés’.  No obstante hasta el próximo día 21 cuando ha de constituirse la mesa del Congreso hay tiempo de dialogar y de preservar sus expectativas electorales.


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