CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


De la ilusión a la realidad

Se acabó lo que se daba. Una transición temporal, protagonizada por el paso por las urnas, separa una esfera de la otra. De una intensa y propositiva campaña a un lunes 27  donde la realidad nos da la bienvenida. Vuelve a girar la rueda del día a día tras dos semanas de propuestas, la mayoría vanas, que quedarán plasmadas para siempre  en los programas electorales de los partidos que nos han regalado los oídos con promesas de diversa índole; de ilusión también se vive. Recetas que quedarán en papel mojado si uno pierde los comicios, la mayoría de los partidos que comparezcan, aunque en sus manifestaciones ante los medios dé la sensación de que todos han ganado. Como si lo viera.
Una vez más, atendiendo a criterios finalistas, hemos vivido una campaña con predominio del qué sobre el cómo, y ambas interrogantes deben ir acompasadas. Es fácil saber qué precisa un territorio pero el modo de llegar a cubrir estas necesidades es vital y pensárselo dos veces antes de lanzar las campanas al vuelo e invocar a lo imposible pues como es sabido a grandes expectativas, grandes decepciones.  Resulta gratuito en campaña, sirve de excuse y se asume con normalidad pregonar una sarta de promesas, de corte populista y de difícil cumplimiento. Es misión de los medios los medios para fiscalizar lo que se dice y no se cumple.
Dadas las propuestas lanzadas alguno se metería en un serio problema de salir elegido en estos comicios porque hacer realidad lo prometido, en un gesto temerario e irresponsable en más de un caso, se eleva a la categoría de quimera. Cierto es que en toda campaña debe haber un componente de ilusión, casi ilusionismo, que nos haga pensar en las cotas más elevadas aunque de lo planteado se consiga la mitad; conviene dejarse llevar y despegar los pies del suelo pero no es menos cierto que determinadas iniciativas rozan el infantilismo político y el menosprecio a la capacidad del elector. No voy a citar ninguna de estas propuestas que usted, lector avizado, ya habrá descubierto rastreando los programas electorales de las diferentes formaciones, práctica obligada para separar el grano de la paja.
Si nos atenemos a la disputa por la Alcaldía de la capital soriana, donde se manejan cifras que permiten el lucimiento o dejan en evidencia al gestor de turno (la mayoría de pueblos de la provincia bastante tienen con sobrevivir), tal vez sea cierta bisoñez o el intento de seducir a toda costa al electorado lo que ha llevado a buena parte de las formaciones a incluir entre sus propuestas medidas que rozan la utopía. Es fácil comprobar quién conoce los resortes municipales, aunque no haya gobernado 12 años, y a quién le costaría un mundo hacerse con  los mandos con una mínima garantía en caso de ser respaldados en las urnas. 
El urbanismo ha sido una de los caballos de batalla de estas elecciones como era de esperar,  son los temas recurrentes los que más saltan a la vista y están sujetos a críticas. No estoy tan seguro de que la población vea determinada su elección por esa supuesta cicatriz entre el norte y sur de Soria (ni que estuviéramos en Manhattan, pero todos los aspirantes de la oposición se han revuelto al respecto contra un Martínez que se ha mantenido en sus postulados. Han sido todos los aspirantes contra el candidato aspirante a revalidar la alcaldía que se ha mantenido en sus postulados. Túneles ( a ver qué cuerpo aguanta que vuelvan las excavadoras a una zona recién remozada), tráfico en superficies que devuelven al tráfico rodado a determinadas partes del centro son algunas de las propuestas planteadas.
La atracción de empresas, necesaria de una y otra manera, habilitar suelo industrial imprescindible son asuntos que han centrado la campaña y, sobre todo, lo que apunta al bolsillo como es la fiscalidad, el IBI, el agua… un apartado prolijo en medidas grandilocuentes que prometen barra libre para el ciudadano sin precisar de dónde van a proceder los ingresos para acometer actuaciones futuras. En esta y otras materias se ven demasiados cabos sueltos, promesas que se anuncian sin cobertura, sin red, salvaguarda y escasa justificación. Titulares, algunos, como cantos al sol. 
De una manera o de otra, todas las opciones son válidas porque entre otras cosas son ustedes (yo) los que tamizan estas propuestas y, por fortuna, eligen y ponen a unos y otros en su sitio a través de algo tan necesario como su voto. Es la única certeza y también es la mejor herramienta, el paso por las urnas. Es de desear que el desenlace nos conduzca a una legislatura apacible en lo institucional, a lo que deben contribuir los diferentes partidos políticos representados, veteranos y noveles. El objetivo,  desatascar asuntos varios pendientes en Soria con responsabilidad siendo conscientes de que una ciudad no cambia por mucho que uno lo prometa y confundir deseo y pertinaz realidad no es la fórmula. Por si acaso, la vida real, comienza el lunes 27 de mayo, el día después. Hasta entonces, que usted lo vote bien.


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