SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Lo mejor, enemigo de lo bueno

Solía decir, de vez en cuando, un veterano compañero de tertulias, Agustín Latorre, la frase que encabeza este artículo, siempre que viniera al caso; ‘lo mejor es enemigo de lo bueno’. Encajaba este aforismo en debates en los que, a una propuesta o proyecto razonable, le superaba otra con muchas mejores expectativas aunque seguramente con mayores esfuerzos y complicaciones de todo tipo.
Creo que me puede acomodar en la diatriba que mantuve, hace hoy una semana, con el alcalde de Soria a cuento del uso que podría darse al edificio del clausurado Banco de España. Le preguntaba el que suscribe, por la propuesta planteada desde la Plataforma Soria Ya; un museo paleontológico que recogiera la ingente riqueza que atesora la provincia en esta materia, desde huesos de dinosaurios hasta sus huellas, o mamíferos extintos como los de Ambrona y Torralba. Se ve que me vine arriba en la exposición y tuve la osadía de ironizar sobre ese proyecto de la Cultura del Territorio y la Despoblación que es el último planteamiento que hay sobre la mesa y en el que se ratificó el Ministro de Cultura José Guirao hace unos días en Soria. Me parecía indefinido y poco atrayente, pero al alcalde no. Y tras aseverar que lo de menos es el nombre y lo que vale es el contenido explicó que la idea es que se ponga en marcha una iniciativa en la que el Estado sea el generador y financiador de actividades de alto nivel, como las se desarrollan por  El Circulo de Bellas Artes o La Casa Encendida de Madrid.
Interpreté, por mi cuenta y riesgo, que la cuestión de fondo es que, hágase lo que se haga, que lo promueva el Gobierno de España y no cueste un euro a las arcas municipales. Y aquí cabe un inciso. El centro de interpretación de las icnitas, o como demonios se vaya a llamar al final, con sede en Villar del Río y pendiente de ser construido y  equipado por la Junta de Castilla y León, está sólo pendiente de que haya alguien, alguna institución se supone, que se comprometa a su mantenimiento y así estamos.
Volvamos pues al Banco de España, que primero se planteó como subsede del Museo del Prado y llegaron a inciarse las obras para el Centro Nacional de Fotografía hasta que el Partido Popular decidió que lo más adecuado es que fuera la Subdelegación del Gobierno. Seguro que recuerdan la historia. Bien, pues la propuesta actual, si se llega a concretar, puede que sea mejor que ese museo que calificó Martínez de estático, lleno de fósiles y  piedras, pero me cuesta imaginar que en una ciudad de las dimensiones de Soria se pueda hacer algo parecido a la Casa Encendida de Madrid. Sería lo mejor,  pero quizá haya que conformarse con lo bueno.