La yuntera soriana, al Rocío y la 'rapa das bestas'

Ana Pilar Latorre
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La yuntera soriana, al rocío y la ‘rapa das bestas’

Trabajó varios años con caballos y en Soria se aficionó a las yuntas animada por los carreteros, pero ahora quiere ir más allá y vivir nuevas experiencias, tirando carreteras y esquilando a caballos salvajes

Comenzó guiando yuntas de bueyes en la comarca de Pinares, animada por miembros de la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria en su afán de que el oficio no caiga en el olvido, y haciendo la trashumancia de vacas con la Real Cabaña de Carreteros de Gredos.  Tras muchas y muchas horas de entrenamiento en el manejo de bueyes, ganándose el apodo de la ‘yuntera soriana’, Paloma del Castillo ha adquirido ya una gran experiencia y ha querido ir más allá. Ahora acude al Rocío cada año -esta semana ha partido hacia Andalucía- para conducir carretas tiradas por ganado, como la de la Hermandad del Rocío de Gines (Sevilla). 
Los primeros años fueron para aprender, pero en los últimos ya guía al ganado y lleva la carreta ella sola. El carro se llama ‘Como Gines me enseñó’, ya que tienen distintos nombres, como los barcos. Del Rocío le llama la atención que «solo se conoce la fiesta, pero las familias se preparan un mes antes y hay mucha devoción y un espíritu rociero muy grande. Se hacen promesas, incluso de guardar silencio durante todo el trayecto. Y ver a la Virgen es espectacular». Detalla que ella no es rociera, sino carretera, y que trabaja muy duro con los animales, al menos 15 horas diarias. Son tres días de ida y tres de vuelta, sin tiempo para la fiesta, trasladando al grupo de amigos, son sus familias al completo.
Allí, en Gines, también participa en el concurso de yuntas y carreteros. Es la única mujer que lo hace, por lo que se ha ganado la admiración de muchos lugareños. «Les llama la atención que sea la única carretera del norte de España y, además, que sea mujer.Pero a mi me tratan igual que a cualquier otro compañero», comenta.
los aloitadores. Pero en julio de 2018 pudo participar en la tradición de la Rapa das bestas, en Sabucedo (Pontevedra). El Faro de Vigo tituló así su proeza: «La soriana que conquistó la Rapa», destacando que «cumplió su sueño de vivirlo desde dentro» y «superó todas sus expectativas». «He vivido muchas experiencias con animales, pero lo que sentí en  la Rapa me parece increíble», declaraba la yuntera al rotativo gallego. 
Al tener unas semanas libres, decidió coger su tienda de campaña y viajar hasta Pontevedra para conocer esta tradición, «sabía lo que era pero una cosa es verlo en televisión y otra verlo en directo». Allí, entró en contacto con varios aloitadores y vecinos de Sabucedo, que le pusieron al día sobre esta bonita y original costumbre. Al día siguiente en el monte, cuando vio aparecer la primera manada de caballos salvajes, se emocionó. La yuntera tuvo la oportunidad de «observar los caballos, lo que hacían, la jerarquía, lo que hacen los sementales... Son caballos de una nobleza innata».
El propio presidente de la Rapa le permitió ayudar con los animales antes de la bajada y se sintió una más. Contempló la pasión y la entrega de los participantes de este ritual, que para nada es un juego, ya que entraña gran peligro. Pudo rapar a una besta (un potro) en lo que allí se llama el curro, con muchísima emoción, según recuerda. «Fui como una visitante más y me vi metida en todo. Fue mágico, muy especial, porque descubrí una tradición ancestral y pura. Hasta el ambiente y el olor son diferentes. Son naturaleza antigua», recuerda agradeciendo la acogida que le ofrecieron los aloitadores y el pueblo en general, lo que para ella fue «un privilegio». Le apasiona manejar al ganado, a bueyes y vacas, pero también trabajó durante muchos años rodeada de caballos, primero entrenándolos para carreras y después criándolos. Su afición al ganado le lleva ahora por todo el país.