TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Ex 'jogo bonito'

Como aventuran por portavoces del apocalipsis futbolístico, si es que existe, hasta Brasil se ha rendido a eso que llaman equilibrio, sinónimo de practicidad, resultadismo, racanería, como quieran. Y aseguran que es una pésima noticia, pues si hay una selección con mimbres (jugadores) para convertir sus partidos en obras de arte, mezclando esa técnica individual inigualable con un ejercicio coral de fútbol-espectáculo, jogo bonito, esa es Brasil.

Pero no. Lamentablemente, no.

Desde hace tiempo son más los Scolaris, Dungas y Tites que los Zagallos, Santanas o Moreiras, o sea, entrenadores que apuestan por eso que llaman «algo seguro» en lugar del «bello riesgo». Jugar al ataque, jugar a jugar en definitiva, pertenece al terreno de lo temerario. Es mucho más sencillo convocar a todos los Casemiros y Fernandinhos posibles que improvisar alrededor de genios de la pelota, que fue lo que hicieron antiguos seleccionadores de Brasil a quienes posibles fiascos no les equivocaron el camino: la verdeamarelha tenía que ser antes referente futbolístico que campeona a cualquier precio.

Eso fue cuando el fútbol era fútbol.

Hoy todo es un enorme negocio medido en billetes y en egos, y el 1-0 (y agazaparse, y contragolpear, y sentenciar sin merecerlo) es abrazado como algo maravilloso, aunque una Argentina paupérrima se fuera con merecimientos suficientes, tiro al poste y dos penaltis al limbo, como para firmar tablas. Todo vale si se gana.

El día que le metieron siete goles en las semifinales de su Mundial, con Alemania jugando a fútbol como los ángeles, sospechábamos que Brasil retomaría el camino de su histórico jogo, pero Tite no ha hecho sino meterle acero y remaches al equilibrio de sus predecesores. Ya lo dijo Mariano: cuanto peor, mejor…