ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


¡Qué hartazgo!

Será el 22 de julio. Pedro Sánchez por fin ha puesto fecha a la sesión de investidura para la que, al día de hoy, no cuenta con apoyos suficientes para ser investido Presidente. 
La verdad es que es difícil calibrar si el "no es no" de Sánchez a formar un gobierno de coalición Pablo Iglesias, terminará convirtiéndose en un sí. 
Por lo pronto Iglesias ha retado a Sánchez a que presente en el Congreso la "investidura" de un gobierno de coalición. 
No diré que sea sorprendente que los dirigentes de Unidas Podemos quieran ocupar sillones ministeriales, pero sí la actitud mendicante. 
En cuanto a Pablo Casado ya ha dejado claro que no se va a abstener en la investidura de Sánchez. Ciudadanos tampoco se abstendrá pero sí sorprende que Albert Rivera destile tanta animadversión hacia Pedro Sánchez. 
Reconozco que me sobrecoge la ira que se gastan los líderes políticos. Esa incapacidad para tratarse civilizada y democráticamente con sus adversarios. No digo que tengan que ser amigos pero sí ser capaces de anteponer sus filias y fobias e intereses partidistas a los intereses generales. Pero como es evidente en la generación que desde hace algunos años protagoniza la vida política no hay ni medio, ni un cuarto de estadista. 
Pedro Sánchez en su día resumió su acción política en el "no es no" a Mariano Rajoy. Claro que había antecendentes. El mismísimo Rodríguez Zapatero ya estableció años atrás un cordón sanitario en torno al PP. Ahora es Albert Rivera el que sin ningún complejo por pactar con VOX, sin embargo no tiene empacho en estigmatizar al PSOE. 
Eso por no centrarnos en como se las gastan los líderes de Podemos con todos aquellos que se atreven a mostrar su disconformidad con ellos. 
Yo no sé si los actuales líderes políticos, además de pensar en ellos y en sus intereses de partido, tienen además tiempo de pensar en los ciudadanos y por tanto en lo que conviene a nuestro país. Me temo que no. Están todos enfangados en el cortoplacismo. 
Así las cosas desde filas socialistas ponen la carga de la prueba en Ciudadanos lamentándose que este partido no se abstenga en la investidura de Sánchez. Algo, que en mi opinión, debería de suceder. Eso sí, tal y como apuntan algunos dirigentes de Ciudadanos (críticos con Rivera) se trataría de que el Partido Naranja fuera capaz de exponer un acuerdo con puntos de obligado cumplimiento. 
Tampoco estoy segura que Pedro Sánchez quiera que de verdad se abstengan los diputados de Ciudadanos porque si fuera así habría puesto sobre la mesa las cartas para negociar esa abstención. Pero Sánchez no ofrece nada a Ciudadanos. Es más el Presidente que va tan sobrado por la vida ha dejado dicho que él lo que quiere es un gobierno de izquierdas y pactar con la izquierda pero al tiempo que niega a Pablo Iglesias un gobierno de coalición y de paso pide a Rivera que se abstenga gratis total. 
En realidad, y es legitimo que lo pretenda, Pedro Sánchez quiere gobernar solo. Sin Iglesias y sin Rivera. Y en el caso de Rivera es aún más patente que tampoco quiere siquiera intentar entenderse con él. Pero eso sí Sánchez está demostrando ser más listo que Rivera y así ante la opinión pública lo que parece es que es Rivera quién se niega a entenderse con el PSOE. 
Tengo la impresión que en todo este juego hay mucho de impostura y que todos se han sentado a la mesa con las cartas marcadas sabiendo como va a terminar la partida. Y me parece a mí que los ciudadanos de a pie no nos merecemos esto. Yo por lo menos comienzo a sentir un gran hartazgo.  


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