MUY PERSONAL

Francisco Muro de Íscar

Periodista


Y ahora, un Gobierno

Conozco a dos optimistas incorregibles que siempre tratan de ver el lado bueno de las cosas a pesar de estar bien informados, mejor que la mayoría, de ser críticos y de saber que hay muchas cosas que no funcionan bien en España. Pero ninguno de los dos "se flagela" sino que lanzan mensajes positivos. Me refiero a Antonio Garrigues Walker y al magistrado José Ramón Chaves, autor de un blog, De la Justicia, que nadie debería perderse. Además, los dos tienen un inteligente sentido del humor y parece que nadie puede ser capaz de quitarles la ilusión de que este país olvide sus miserias, crea en su enorme potencial y salga adelante. Otro optimista incorregible es Pedro Sánchez, pero yo no le metería en el mismo saco que a los dos citados por razones que dejo que valore cada lector. Pero mientras Garrigues y Chaves solo seducen a sus lectores, Sánchez consigue, contra todos los elementos y casi todos los pronósticos, no solo alcanzar el poder sino mantenerlo y, si nadie lo remedia, acabará formando un Gobierno con Podemos y con el aval de ERC, sin que sepamos dónde nos va a llevar, cuánto nos va a costar a todos los españoles y si lo que salga de allí va a tirar por tierra lo que han tenido que hacer los jueces en defensa de la ley y de la Constitución.

"Cuando la arbitrariedad y la ilegalidad se atreven a levantar la cabeza con insolencia e impudicia, es siempre un signo seguro de que los llamados a defender la ley no han cumplido con su deber". La frase, certera y tremenda, no es de ningún político español, sino del gran jurista alemán del siglo XIX, Rudolf von Ihering. ¿Hay que ser optimistas pese a todo? Si a finales de año hay investidura -espero que no sea el Día de los Inocentes- y los Reyes Magos nos traen un nuevo Gobierno, ojalá acierten. Los pronósticos que yo también hice cuando Sánchez nombró el Gobierno actual, eran partícipes del optimismo radical que practican Chaves y Garrigues, porque el currículo y la historia de muchos de sus miembros impulsaban una cierta esperanza. El desconsuelo ha sido absoluto, porque hasta los mejores de la lista han sucumbido en la política de no ir a ninguna parte ni de hacer nada concreto. Seguramente el único que sabía que el todavía Gobierno en funciones no iba a servir para nada -salvo para ostentar el poder y acudir a las elecciones en coche oficial- era Sánchez, pero, seguramente, no se lo dijo a ninguno de sus ministros y ministras. La prueba del fracaso la pueden constatar haciendo una simple pregunta a sus familiares en la cena de Nochebuena. Si alguno de ellos les puede citar el nombre y la cartera de cinco de los actuales ministros, yo habré perdido. Pero creo que ganaría por goleada.

¿Y, ahora, qué Gobierno? Los actuales ministros andan haciendo cábalas sobre quiénes van a seguir y quiénes no. Parecen seguros, Carmen Calvo, Nadia Calviño, Ábalos, Montero, Ribera y pocos más. Además de la vicepresidencia, las carteras que ya "se han adjudicado" a Podemos -Trabajo, pero sin Seguridad Social; Universidades, pero sin Ciencia; Igualdad; uno nuevo de Derechos Sociales...- son una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento, sobre todo, si como parece, los Ministerios de PSOE y de Podemos son compartimentos estancos en los que el otro no puede "meter la mano". ¿Hay que ser optimistas pese a todo? ¿Un Gobierno, aunque sea inestable, de escasa confianza y sostenido por quien quiere vulnerar la ley, es mejor que otras elecciones? Optimismo, sí, pero sin volvernos locos.



Las más vistas

Opinión

Transiciones

La cultura y la contracultura siempre hallan grietas para colarse en lo establecido y hacerlo saltar por los aires

Carta del Director

Colgarse la medalla

El político no solo ha de hacer sino, por lo visto, hacer ver que hace. No vendría mal algo más de unidad entre instituciones para que el oro se lo cuelge Soria