CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Ultimátum

Hay inexperiencia de la mayoría de los dirigentes políticos, que ni siquiera se preocupan de leer los textos que recogen las normas y reglamentos de los asuntos que se traen entre manos. Eso, más el deporte al que se dedican con tanto afán, la amenaza de romper la baraja, el ultimátum como fórmula para intentar alcanzar sus objetivos, ha convertido la política española actual en algo insufrible. Y también impredecible, porque la palabra no tiene valor más allá del cuarto de hora posterior al momento que se pronuncia, y las amenazas ni siquiera asustan porque hasta ahora ninguna se ha concretado, lo que convierte en bocazas a quienes las lanza cuando fallan los argumentos.

Pablo Iglesias amenaza a Sánchez con no votar su investidura si no le convierte en ministro, Pedro Sánchez amenaza con nuevas elecciones a todo bicho viviente si no permiten su investidura, lo que cree que alarmará a Casado, Rivera e Iglesias porque ese adelanto perjudicaría a sus partidos y daría más vigor al socialismo. Al menos eso dicen las últimas encuestas que maneja el presidente de gobierno.

ERC amenazó a Sánchez con no permitir su investidura si el PSC apoyaba a Colau frente a su candidato a la alcaldía de Barcelona, el exsocialista y ahora independentista Ernest Maragall. Vox se ha pasado las semanas de negociaciones poniendo sobre la mesa la amenaza de romperlas si Ciudadanos no se avenía a reunirse con ellos, aunque finalmente apoyó al PP donde el PP esperaba su apoyo; ahora da un ultimatun de 20 días al PP para que cumpla lo firmado: que conceda concejalías de gobierno a algún miembro de Vox en Madrid. Si en 20 días no ha cedido el PP, ha dicho Vox, que se olvide Isabel Ayudo de ser investida presidenta de la comunidad de Madtid, porque no contará con los necesarios votos del partido de Santiago Abascal.

Amenazas. Pero también, ignorancia, inconsistencia impropia de partidos que aspiran a gobernar. El PP, efectivamente, firmó un papel con Vox en el que se comprometía a que tuvieran concejales de gobierno… pero Vox no se tomó la molestia de averiguar quiénes eran concejales de gobierno. Porque los hay de dos clases, los que tienen un área asignada y los segundos de esos concejales de área, que se llaman concejales delegados. Y efectivamente son considerados miembros del gobierno, pero no forman parte de su consejo.

El último capítulo se escribió este lunes pasado, con un nuevo y discreto encuentro entre Sánchez e Iglesias. Moncloa insiste en que se ha ofrecido “gobierno de cooperación”, lo que ya ha escamado a Iglesias porque si Sánchez le quisiera de ministro no tendría tanto problema para decir gobierno de coalición. Así que el dirigente de Podemos ha vuelto con la amenaza: que se olvide Sánchez de ser presidente si él no es ministro.

Lo dicho: exceso de ambición en los políticos actuales … y déficit de preparación.


Las más vistas

Opinión

Verano a verano

Hemos vuelto a nuestros pueblos en este tórrido verano con nuestras canas, arrugas y el peso de los años que hace difícil a veces reconocernos y nos obliga a darnos cuenta de que la vida rural va evaporándose sin remedio