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Desorden y vergüenza

Agencias
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El racismo y el vandalismo en Londres son la cara amarga tras la final de la Eurocopa

Desorden y vergüenza - Foto: PETER CZIBORRA

Los salvajes insultos racistas sufridos por varios jugadores y los actos vandálicos en torno a la final de la Eurocopa han llevado la vergüenza a Inglaterra, atónita ante la reacción de sus ‘hooligans’, que ahora también despliegan su odio a través de las redes sociales.

Marcus Rashford, Jadon Sancho y Bukayo Saka tuvieron la desgracia de fallar sus penaltis en la tanda decisiva de la final contra Italia. Tan pronto como sus errores derrotaron a la selección inglesa, estallaron los improperios contra estos tres jóvenes negros, de edades entre los 23 y los 19 años.

El problema no es nuevo. Esta temporada ha llevado incluso a un boicot de las redes por los futbolistas de la Premier League. Pero la caja de resonancia que supone la primera gran final internacional que alcanzaba Inglaterra desde 1966 magnifica el fenómeno.

Twitter aseguró, a través de un comunicado, haber eliminado más de 1.000 mensajes y haber suspendido «un número de cuentas» en 24 horas por haber violado sus reglas de uso. La Policía Metropolitana ha abierto una investigación contra estos desmanes, que dijo que «no serán tolerados».

Especial inquina mostraron los energúmenos ante Rashford, que se ha convertido en un icono de justicia social por su lucha a favor de que los niños más desfavorecidos siguiesen recibiendo comidas en sus colegios durante el confinamiento. Un mural con el rostro del delantero del United en su Mánchester natal apareció ayer vandalizado y con graves insultos racistas.

En solo unas horas, una petición de firmas a través de Change.org ha recogido más de 300.000 nombres para pedir a las autoridades que veten de por vida el acceso a los estadios a los protagonistas de ataques racistas, ya sean ‘on line’ u ‘off line’.

Descontrol

Pero la histórica cita de la selección inglesa no solo expuso las pulsiones racistas de parte de su afición, sino que también dejó penosas imágenes antes del partido en las calles del centro de Londres y en torno a Wembley. Los vídeos de aficionados repeliendo con palizas a quienes se intentaban colar en el estadio, de miles de personas tratando de saltar por las bravas los controles de la una policía desbordada y de mobiliario urbano dañado antes de la final han sacudido al país. La Policía practicó a lo largo de la noche 49 detenciones, mientras que 19 de sus agentes resultaron heridos en los altercados. La responsable de la Policía, Cressida Dick, fue criticada por la mala planificación que fue sobrepasado por miles de ‘hooligans’ alcoholizados y sin entrada.