CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


El bloqueo de la investidura

¡Qué razón tenía Giulio Andreotti al decir que lo que de verdad desgasta es estar en la oposición! El bloqueo al que se enfrenta el PSOE tratando de amarrar la investidura de Pedro Sánchez está generando efectos colaterales perversos. Es el caso de Ciudadanos, partido al que pese a sus buenos resultados electorales -pasó de 32 a 57 diputados-, le ha estallado una crisis que amenaza la unidad alrededor del liderazgo de Albert Rivera. Todo a cuenta de un debate que divide al partido entre quienes se oponen a facilitar la investidura de Sánchez haciendo honor al compromiso adquirido durante la campaña electoral (son mayoría en el Comité Ejecutivo y en ello están, entre otros, Rivera y Arrimadas), y, quienes serían partidarios de facilitar la investidura, pactando condiciones que alejen al PSOE de los separatistas y acordando políticas fiscales que impidan una subida desorbitada de impuestos. Luis Garicano y Francisco Igea encabezan esta corriente. Están en minoría y según algunas fuentes, corren el riesgo de ser apartados. Semejante posibilidad -la de la expulsión de quienes no secundan lo que opina la dirección- sería el peor error que podría cometer Rivera pues situaría a Ciudadanos en el lugar de los peores usos de los viejos partidos. Los que se llenan la boca de predicar democracia pero no tardan en extrañar a los disidentes. La pelota está en el aire. 
Es más que probable que la primera votación de la investidura resulte fallida y Pedro Sánchez vaya a buscar en septiembre lo que ahora no tiene atado para la sesión de julio. En ese escenario, al que puede que contribuya Podemos al votar en contra llevados de la frustración por no haber podido sacarle a Sánchez el compromiso de nombrar ministro a Pablo Iglesias, podría plantearse el gran dilema para Albert Rivera. Si mantiene la negativa a apoyar la investidura, Sánchez tiene dos alternativas. Aceptar el apoyo de los separatistas y algunas de las condiciones que pone Podemos o convocar elecciones. Si opta por la primera y con la perspectiva de toda una legislatura por delante, a Rivera le resultaría muy difícil mantener el discurso de que Sánchez es un peligro para España porque pacta con quienes quieren destruir nuestra democracia porque, pudiendo evitarlo, Ciudadanos no lo había impedido. Si Sánchez opta por convocar elecciones, al PSOE no le iría nada mal. Y tampoco al PP que recogería votantes que se le fueron a Vox. Ciudadanos y Podemos, serían los paganos de la situación. Con sus líos están consiguiendo bloquear la investidura y que mucha gente añore el bipartidismo.