Afición con fortuna

Nuria Zaragoza
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Fue una fiesta para la ciudad. La peña numantina trajo el tercer premio hace ya dos décadas pero los recuerdos siguen intactos. El mejor regalo, que fue «muy repartido»

Afición con fortuna - Foto: """""""""""""""Eugenio Gutierrez Martinez.

Han pasado ya más de dos décadas pero los recuerdos siguen intactos. Porque aquel 17.033 fue un regalo para Soria en forma de ilusión y fiesta.
El número agraciado con el tercer premio del sorteo de Navidad aquel 22 de diciembre de 1977 fue el número del Frente Rojillo. La peña se había constituido apenas unos meses (en verano) para apoyar al Numancia, y la lotería era una forma de financiarse para arrancar. Repartieron decenas de papeletas de 250 pesetas (1,5 euros) entre aficionados, amigos, familiares... lo que permitió que fuera «un premio muy repartido». Lo recuerdan bien algunos socios... «Recuerdo la emoción de oírlo cantar en la radio, eso no se me olvida. Escuché el 17.033 y le dije a mi compañero, mira a ver lo que dicen que nos ha tocado. Apagué el ordenador, llamé a Elías y nos fuimos de fiesta al Rover, que entonces era la sede de la peña», rememora César. Solo él había vendido once talonarios, por lo que aquel premio era una emoción doble.Por el buen pellizco que le tocaba a él (que se quedó con un talonario) pero, sobre todo, por lo que entregó a los demás:«Es más divertido lo que repartes. Porque ves la ilusión de mucha gente. Ahí entendí el oficio del lotero», indica. De hecho, aún recuerda cómo los meses posteriores «salías y volvías a casa con dinero, porque todo el mundo al que le habías vendido una papeleta te invitaba.La gente fue muy agradecida», recuerdan él y Elías, que utilizaron el premio para «pagar la entrada del piso, casarse...». Fue lo que hicieron buena parte de los premiados. Aunque hubo también muchos coches, motos... muchos caprichos ya que, recuerdan, «la mayoría era gente joven». 
De la fiesta nadie se olvida. Desde el bar Rover hasta la plaza Mayor no cesaba la música, las risas, los gritos, los abrazos... Lo recuerda bien Asun, que durante unas horas perdió la pista a su marido, Ángel, que estaba de celebración, recuerda entre risas. «Es tanta la ilusión que en ese momento no eres  realmente consciente del dinero que te ha tocado. No era una cantidad exacerbada pero en un primer momento piensas que te va a llegar para mucho más...», admite. Aún así, ella recuerda cómo el premio sirvió para darse algunos caprichos, como comprar la Nintendo a sus hijos. 
También Ernesto y Rosa dedicaron buena parte de lo que les tocó a sus hijos. «La compré en el campo de fútbol. Habían puesto las gradas supletorias y pasaron los chiquillos vendiendo y les compré dos papeletas, porque solo llevaba 500 pesetas en el bolsillo», rememoran. Supo que esas papeletas se habían convertido en cerca de un millón de pesetas mientras estaba en una clase de manualidades: «No me lo podía creer. No sabía realmente la cantidad que era pero era una ilusión, unos nervios... Me entró una cosa por el cuerpo…», recuerda Rosa aún emocionada. 
Óscar, socio fundador de la peña, era un adolescente en ese momento y se quedó con cuatro papeletas pero repartió «mucho» entre «los padres, los tíos…», así que su regalo de  suerte fue un «buen empujón» para mucha gente que quería. «No cambió la vida pero sí fue una ayuda, y siempre lo tenemos como un buen recuerdo, como una ilusión», repara. Además, insiste, es un «dinero que ha venido muy bien a la peña, porque ayudó mucho a viajar en su momento, por ejemplo». 
De ello da fe la presidenta del Frente, Raquel Gutiérrez, quien asegura que todavía hoy queda dinero del premio. En su día, «se compraron acciones del Numancia y se financiaban los viajes fuera para animar al equipo». Hoy todavía hay «remanente» y «sigue sirviendo para invertir en el Numancia, en un detalle con los socios, en la comida de Navidad, viajes... pero, además, se apoyan causas solidarias sorianas». Y, un dato más, gracias a ese tercero, desde entonces «no se ha subido la cuota».