TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Gestionar un 1-0

Supongo que cuanto mayor es tu estatus, mayor tu presupuesto, mayor tu masa social, tu estadio, tu plantilla, tu prestigio e historial… menor es el permiso para hacer el rácano. ¿Quién concede esos permisos? Para empezar, tu propia afición, la que ha vivido con intensidad primero el asentamiento y después el imparable crecimiento del proyecto. Hablamos del Atlético del cholismo y de su inagotable repertorio para gestionar el 1-0 y el 0-1, la victoria mínima, ese ejercicio de resistencia y, sí, cierta racanería.  
Cuando se pagó lo que se pagó por Costa, cuando se ha pagado lo que se ha pagado por Joao Félix… el Atlético de Madrid ha ido subiendo peldaños en su estatus hasta ocupar por propio derecho un lugar entre la docena de elegidos del fútbol europeo. Y vale que lo ha conseguido con una política áspera, tierra quemada, fútbol de guerrillas, pierna dura y pocos goles. Pero una vez se ha alcanzado ese lugar de privilegio, hay quien no quiere que el equipo se siga comportando de la misma manera. 
¿Se le puede pedir evolución a Simeone? Lo intentó, ¿recuerdan? Fichó a muchachos finos como Carrasco, Vietto, Gaitán… y no supo hacerlo. Lo que había conseguido con los Gabi o Raúl García, su guardia pretoriana, no tuvo continuidad ni cambio. El Atleti, para lucir poderoso, concluyó, necesita ser feo: dejarse dominar, mostrar un sufrimiento irreal, vivir con una inusual comodidad ese viaje en el alambre y, en efecto, gestionar como nadie el 1-0. Una distancia mínima para muchos, un mundo cuando el Atlético está enfrente. 
Treinta y ocho goles a favor, cero en contra, 114 puntos. Un imposible, sí, pero si hay un equipo capacitado para firmarlo es este. De momento, dos de dos. Tener un sello, un plan, es el primer paso. 


Las más vistas

Opinión

Rosas sin espinas

En el caso de Norma, la Diputación de Soria, en concreto el entonces presidente, Antonio Pardo, se lanzó como salvador de la comarca para evitar el cierre. Una operación que jamás he entendido