VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El septiembre

Woody Allen retrató como nadie lo ha hecho la melancolía de final del verano y de ese mes nostálgico por excelencia que es septiembre. Su película de 1987 tiene a Mia Farrow y a Diane Wiest, constantes vitales de su cine. Y sobre todo tiene el aroma de la tragedia y la comedia con los que el cineasta de Brooklyn lleva cinco décadas impregnando sus películas. No se contradice a sí mismo nunca. 
En la política española se deja todo para septiembre. Ahora que las universidades y los colegios han decidido que las recuperaciones de asignaturas suspendidas se adelanten al inicio del verano, los que mandan emplazan a septiembre la corrección de sus propios suspensos, de sus propios fracasos, lo que mantiene al país paralizado política e institucionalmente. 
Y va para un año y medio ya, si contamos los 12 meses del mandato de la moción de censura que no ha servido ni siquiera para que tengamos unas cuentas públicas actualizadas. 
Pedro Sánchez ha vuelto a contradecirse a sí mismo al plantear nuevas vías en las que ha incluido a Podemos, nada más salir aparatosamente derrotado en la sesión de investidura de esta semana. Le dio exactamente igual haber proclamado antes solemnemente que las opciones de pactar un gobierno a pachas con Iglesias terminaban este mes de julio. Al presidente en funciones su propia palabra le merece muy poca consideración, y las hemerotecas de Internet están plagadas de ejemplos sobre ello. Una vez más, se ha corregido a sí mismo, arrastrando con él en la contradicción al partido centenario que dirige, para decirnos ahora que agotará todos los recursos en su mano antes de convocar elecciones en noviembre. 
Algo ha debido ver su equipo de asesores posmodernos en las encuestas, que les ha hecho dudar sobre el interés partidista de volver a convocar a los españoles a las urnas. ¿Una coalición PP-Ciudadanos? ¿Un agrupamiento del voto de centro derecha en el odiado PP? Tal vez por eso el presidente en funciones echó mano en su discurso de la corrupción del partido de Aznar, obviando como siempre hace que en su propia casa hubo unos ERE y un Ejecutivo andaluz durante 30 años. 
El verano está cerca de su ecuador y por ahora no hay nada mejor que disfrutar del Patrimonio Nacional hasta septiembre. Ese será el mes que aclare las cosas para el candidato ganador... o el que termine de frustrar definitivamente sus opciones. 


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