scorecardresearch

"No quiero fallar, sobre todo a mí mismo"

N.Z.
-

El torero de Soria regresa a su plaza tras ocho años de ausencia. Lo hace con dos ganaderías duras pero asume que «tiene que estar». Sabe que no puede rechazar nada y que se juega «todo» esa tarde

"No quiero fallar, sobre todo a mí mismo" - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

Torear ha sido -es- su vida. Su crecimiento. Su madurez. Su 'viaje' para hacerse hombre. Persona.  Torero. Porque, en su caso, todo es uno.

Entre capotes y muletas ha encontrado su camino para dar salida a la desgarrada sensibilidad que lleva dentro. Porque, para él, torear es «sentimiento». Nada más. O, mejor dicho, ¡todo eso! Sentimiento. 

Torear es su forma de expresarse. De ser. Su refugio. Una necesidad... «Torear es mi vida», repite casi como un mantra Rubén Sanz durante la charla que mantiene con El Día de Soria sentado sobre el estribo de la plaza de toros. Pisa a diario su albero para entrenar. El próximo Sábado Agés lo hará vestido de luces. El torero soriano regresa a su feria tras ocho años de ausencia. Llega consciente de sus limitaciones pero también más seguro que nunca. Sabe que esa tarde se lo juega «todo». 

Desde 2014 no ha toreado en Soria, ¿qué supone poder regresar?

Personalmente supone un triunfo porque ya casi lo veía imposible. Que vuelvan a contar conmigo es una satisfacción personal porque, además, creo que es el resultado de la temporada que hice el año pasado y, cuando te lo dan por las cosas que has hecho en el ruedo, sabe doble de mejor. 

A la vez es una responsabilidad, porque son ocho años soñando con volver, porque creía una injusticia no estar. Ahora no quiero fallar, sobre todo a mí mismo. 

Háblenos del cartel. Completan la terna Rafaelillo y Curro Díaz, dos toreros acostumbrados a ganaderías de las consideradas duras. Y en Soria no va a ser menos, ya que los toros son de Monteviejo y Los Maños. 

Rafaelillo lleva toda la vida matando ese tipo de corridas, que son las que en realidad no quiere nadie, y es un reconocimiento grande que esté en la feria y, además, me parece de justicia. Curro Díaz personalmente es un torero que me encanta. Para mí es un sueño torear con él. 

Con esas ganaderías, ¿está cómodo?

Yo tengo un concepto del toreo que no voy a cambiar. Yo siento el toreo como un arte y estoy para torear lo mejor posible pero, al final, el que te pone es el empresario y él es el que decide en qué corrida te pone. 

Dentro de que son corridas que, en principio, no van a mi forma de torear, para mí también es una satisfacción estar. Porque, por un lado, ya he ganado. Ser capaz de aceptar ese compromiso después de tantos años sin torear me reafirma en que vivo para el toro de verdad. 

Monteviejo es más desconocido para mí, pero Los Maños ha sido una de las ganaderías que, en estos años sin torear, han contado conmigo, me han tenido en su casa, uno de los sementales que tienen lo he toreado yo... y, además, están en un momento extraordinario. Al final, no hay ganaderías duras o blandas, hay ganaderías que envisten bien o mal;y yo me fijo también en el momento, y Los Maños está en un momento muy bueno. 

Parte de la afición, especialmente su peña, lleva años reclamando su presencia en San Juan. ¿Cómo ha vivido estos ocho años de ausencia?

En mi caso, el toreo es mi vida y, para mí, el torero y la persona es lo mismo. Entonces, estar fuera de la feria de San Juan para mí ha supuesto estar fuera de Soria como persona también. Te sientes desplazado, te sientes fuera... 

Volver a torear en Soria con un tipo de corrida que, en principio, está 'fuera de tu contexto' de torear, te genera miedo por un lado, pero, al mismo tiempo, tienes la ilusión de volver a ser parte de Soria y volver a sentirte en tu casa. Esta semana me siento que soy de Soria otra vez. 

¿Qué ha pasado para entrar en la feria este año y los anteriores no?

El primer año creo que el empresario que había en ese momento aprovechó las circunstancias y supo mover sus fichas para no ponerme, y lo consiguió. Y, una vez que no toreas un año, es más fácil no ponerte. 

Hace cuatro años lo di por perdido y empecé a enfocar mi carrera a intentar estar en otros lados y llamar la atención fuera para, así, conseguir que en Soria me prestaran interés. Y, al final, ha sido de esta manera. 

Es muy querido en Soria como persona pero, en cierto modo, ¿se siente incomprendido como torero?

Creo que sí que soy comprendido y precisamente por eso he acabado en mi tierra puesto en un tipo de cartel totalmente contrario a mi forma de sentir el toreo. 

No se puede obligar a la gente a querer a un torero que busca la excelencia y torear bien al toro bueno cuando aquí sobre todo les han gustado los toreros poderosos capaces de resolver los problemas. Yo no voy a cambiar mi forma de sentir el toreo ni la gente va a cambiar su forma de entenderlo... pero lo que yo tengo que intentar es que al final haya un toro que nos una a todos. A la gente de Soria puedo no gustarle como torero pero, a la vez, me quieren, y por eso nos merecemos ese toro que nos haga disfrutar y conjuntarnos, y que Soria quiere a su torero. Creo en estos años de esfuerzo y quiero pensar en ese día.

Pero, ¿se sientes profeta en su tierra?

Cuando tú tienes una forma de torear tan personal, hay a gente que le gusta y gente que no le gusta nada; pero no eres un torero que pase desapercibido... La gente no aficionada al toro en Soria, como quieren a la persona, quieren ver a Rubén Sanz;y los aficionados contrarios a mi forma de ver el toreo, están en contra y van a seguir en contra. No es cosa de sentirte profeta, yo me siento querido por la gente y creo que es más importante.

Estar en Soria puede suponer abrir puertas, pero también cerrarlas, ¿es una responsabilidad añadida? 

Hace dos años no toreaba nada. Cuando el año pasado consigo torear y hacer cosas importantes, veo que el esfuerzo ha tenido su recompensa. Entonces, para que yo pueda salir de mi situación, tengo que estar en Soria, no me lo puedo pensar. 

Mi oportunidad es Soria, es la única plaza de segunda en la que yo tengo cabida. ¿Qué me juego? Todo, pero es que no tengo nada tampoco. ¿Qué puede pasar? ¿Que salga la tarde muy mal? Es una opción. Pero también puede salir muy bien. Yo tengo claro lo que quiero pero no sé lo que va a pasar, y también eso es la parte bonita del toreo. 

El año pasado por estas fechas tenía cero festejos y llevaba siete años sin matar una corrida de toros. Ahora tengo dos toros y puede que envistan y me permitan salir de mi situación.

Permítase soñar por un momento... ¿cómo sería la tarde perfecta?

Que los dos toros envistan. Uno por amistad con el ganadero, porque se ha portado muy bien conmigo y porque está en un buen momento;y otro porque es un encaste que en su momento tuvo esplendor y destacaba precisamente no por el 'torismo' sino por la clase que tenían sus toros, como es el de Vega-Villar. Que salgan toros extraordinarios y que pueda expresar el toreo como yo quiero, para que la gente lo sienta a la vez que yo. 

En 1993 mató su primer becerro en Gómara. Cinco años después debutó con caballos. La alternativa llegó once años después.  A punto de cumplirse ya trece años, ¿ha conseguido torear como quiere?

En eso he de decir que me siento un privilegiado porque, con lo poco que he toreado, he tenido la suerte de torear unos cuantos toros como yo siento. El día que toreé con Morante en Soria cuajé un toro, el último día que toreé en El Burgo de Osma el año pasado, un toro de Pedrés, fue soñar... 

He conseguido sentir el toreo que yo creo y he conseguido que los profesionales y los matadores de toros  de este corte de torero me tengan como uno de ellos y me respeten, y ser torero de toreros, en el fondo, es  lo mejor que te puede pasar. ¿Que me gustaría conseguirlo más y que no solo me respetaran sino que además me pidieran para torear con ellos? Desde luego que sí. 

Y, aunque he dicho que he toreado toros a gusto, por supuesto que faltan cosas. Yo quiero torear más despacio, más reunido, quiero que no sean muletazos sueltos... ¿la faena completa? Ni la he conseguido ni espero conseguirla nunca porque, si no, ¿qué estaría buscando aquí entrenando?

Sentirse torero no basta para ser torero. El sentimiento hay que encajarlo en una técnica, y hay que poder al toro. Ser torero es prepararte para hacer una temporada, hacer campo, estar en las ferias, pensar en Madrid, Bilbao, Sevilla…  Al final, todo pasa por Madrid, ¿se ve preparado mental y físicamente para estar en Las Ventas y confirmar la alternativa?

Creo que uno nunca se acaba de sentir preparado del todo porque el tipo de toro que sale en Madrid es muy serio, la afición de Madrid no perdona ningún error... No sé si estoy preparado pero lo que tengo claro es que mi vida dedicada al toro sí se merece que yo haga el esfuerzo de ir a Madrid e intentar estar bien. Porque al final uno no es torero ni está a diario entrenando para matar la corrida de Soria y El Burgo; uno está pensando en que quiere ser torero, y ser torero es estar en las ferias; y un chico de Soria la única forma que tiene de estar en las ferias es ir a Madrid y estar bien. 

Seguramente hay gente contraria que pensará «este chico es muy malo», «se le ha ido la cabeza», pero, aunque no les guste, mi compromiso con el toro y el toreo es al cien por cien. Si no, no hubiera aceptado la corrida de Soria, por ejemplo. Lo hago porque yo siento el toreo y me podrá quitar el toro (porque no me entiendan y no me quieran poner más), pero yo voy a ir con todo a por todo con mi forma de torear, sin salirme de mi concepto.  

Paula tardó catorce años hasta que confirmó la alternativa... ¿Sigue esperando usted también una gran oportunidad que pueda catapultarle y ser reconocido en el mundo del toro? 

Más que por ser reconocido -que obviamente a todo el mundo nos gusta ser reconocidos-, es por poder seguir toreando. El problema que tiene esta profesión es que muchas veces se creen que tú quieres algo por ser reconocido, por ser millonario, por ser figura... pero yo quiero triunfar por torear, por poder tener la oportunidad de seguir toreando. Obviamente todos queremos tener la vida cuanto más cómoda, mejor;pero lo que a mí me preocupa de que salga mal lo de Soria es que igual no vuelvo a torear. Ese es el verdadero problema. 

Cuantas más oportunidades tienes de cuajar toros, más creces como torero, más puedes triunfar y más puedes decidir lo que le va a tu forma de torear. Ahora yo tengo que matar la corrida que me den. 

Antes decía que no ha conseguido todavía la faena que quiere...

No, porque yo quiero tener más asentamiento, más seguridad... No busco entender más toros, quiero que, al que cuaje, cuajarlo mejor. A veces me dicen que me falta oficio, pero es que el oficio de que vas a resolver la tarde salgan los toros como salgan a mí no me interesa, no es el torero que yo busco ser. A mí lo que me interesa es el oficio de que, cuando salga un toro bueno, yo lo sepa ver desde el principio y no le pegue ni un tirón para fuera ni un toque brusco por no verlo. Quiero tener la seguridad de que, si los toros envisten, sé torear bien. 

Pero el mundo del toro hoy es, sobre todo, negocio... y el empresario busca seguridad, que se la da ese torero de corte muy profesional, acomodado, casi 'funcionario'. ¿Ese modelo de negocio deja fuera de alguna manera a toreros más artistas y a toreros más tremendistas (que también son más quebradizos) por miedo a una tarde de toros escandalosa?

Ahora, cuando va a torear un chaval, en vez de preguntarte si tiene buen concepto, si tú le ves posibilidades... lo que te preguntan es ¿crees que va a resolver? Eso es muy triste, porque así ni toreros distintos ni ganaderías distintas van a aparecer nunca. Yluego aparecen toreros que hacen genialidades como Morante, Urdiales, Juan Ortega, Pablo Aguado... y se espera que tenga la regularidad del otro tipo de torero. Eso no puede ser. Torear un toro bien es muy difícil, y eso no sucede todos los días. Pero lo que hay que intentar, eso sí, es que el aficionado se lleve algo. Igual no puedes cuajar la faena, pero puedes hacer cosas puntuales. Pero también hay que ser buen aficionado para saber captar esas cosas y que te merezcan la pena, y quizá hay que saber explicar mejor el toreo y lo que sucede... 

¿A la afición de ahora le cuesta entender el toreo puro y, precisamente por ello, hay más posturas contrarias?

Lo que de verdad es importante en el toreo, y creo que no está pasando, es que el torero se sienta torero por encima de todo; el ganadero, ganadero; el empresario, empresario; y el aficionado, aficionado. Con sus creencias cada uno, ¿eh?, el que crea que el torero es un arte, como un arte;el que crea que es un espectáculo, como un espectáculo; pero desde la pureza, no desde el negocio. Lo que no puede ser es que el torero 'juegue' a ser empresario, el aficionado a empresario, el ganadero a torero... No puede ser porque son intereses opuestos y, al final, se vulgariza y se intenta hacer el toro que sirva a todo el mundo. Y eso no puede ser porque hace todo muy igual. Si esto lo miramos solo como un negocio, como una industria, como un espectáculo sin más que organizamos para que venga una gente y ganar dinero, sobramos todos. 

Si explicamos que merece la pena la vida del toro, que merece la pena la mía, que hay ganaderos perdiendo dinero porque aman al toro, que hay empresarios que se la juegan por su afición, que si estamos en esto es porque lo sentimos y vivimos para esto... a la gente le parecería más importante que solo echar números. 

¿Entiende que el movimiento antitaurino emerja con más fuerza?

El movimiento antitaurino así toma fuerza porque, si su defensa es que es un espectáculo duro, y evidentemente lo es, y nosotros lo queremos defender como que es un negocio rentable... pues no tiene comparación. Estamos hablando de una cosa con sensibilidad, que llevan razón, y una cosa sin sensibilidad, y no podemos ganarles. 

Tenemos que explicarles que sí, al toro se le mata, se le pega un pullazo,  pero al toro lo queremos más que nadie, lo respetamos, vivimos por él. Y quizá estamos equivocados y somos unos locos, pero ¡merece la pena el toro! ¡Y mi vida también! Como dijo una vez Cayetano, ¿ellos son capaces de dar su vida por el toro? Yo sí.

Sus mayores 'cornadas' le han llegado precisamente por esa visión del toro como negocio. ¿Entiende que para un empresario sea difícil acartelar a Rubén Sanz o que un compañero diga que no quiera torear con usted?

Yo no creo que ningún compañero no quiera torear con otro, no me lo creo. Creo que es la defensa que tienen los empresarios para no ponerte. A mí me han dicho que algunos compañeros no querían torear conmigo en Soria pero luego han toreado conmigo en El Burgo de Osma... por lo que creo que es un escudo. 

Yo a la mayoría de los empresarios no les entiendo pero, también digo una cosa, cada uno tiene que jugar sus cartas. El empresario debe hacer los carteles que considere y nadie se tiene que meter -aunque los pueda entender o no-; como hay gente que puede entender o no mi forma de torear. 

En el pliego estaba antes que tenían que contar con el torero de Soria y llevo ocho años sin torear. Este año no hay ni pliego y estoy en los carteles. No tiene nada que ver.

¿Tiene cerrados otros contratos?

Me tienen habladas cosas pero no hay nada cerrado todavía. Por bien para mi forma de torear y para afrontar la tarde de Soria con tranquilidad taurina, me gustaría tener algo cerrado; pero desgraciadamente el toreo funciona como funciona y seguramente están esperando a ver lo que pasa. 

Háblenos de Pedro Caminero, su apoderado. 

Tenemos visiones muy distintas del toro y, visto desde fuera, somos una pareja difícil de ver; pero los dos somos unos románticos del toreo y para los dos nuestra vida es el toro. 

¿Por qué quiso ser torero cuando era solo un niño? 

Es que no ha sido una opción. Yo desde que tengo uso de razón siento el toreo de una forma determinada y no he querido hacer otra cosa. Es como respirar. 

Soria puede vivir sin que toree Rubén Sanz, el toreo puede vivir sin que Rubén Sanz toree, pero Rubén Sanz no puede vivir sin el toreo. Y el problema es si sale mal lo de Soria... Lo peor que he tenido yo como torero es saber controlar las emociones, saber gestionar la responsabilidad, que te hace ser infinitamente inferior. Pero es que es muy duro saber que haces el paseíllo en Soria, que la mayoría de la gente te apoya pero hay un grupo minoritario que te va a exigir como si fuera Madrid, y tú ese día te juegas seguir toreando. Y para mí el toreo es mi vida. Cuando la gente dice que «te juegas la vida»... evidentemente, ¡y no me quiero morir!;pero es que, si sale mal, hay una parte de mí (casi el 90% de mí) que se muere, que es el torero. Y eso es muy difícil gestionarlo. 

Es usted su mayor enemigo...

Por supuesto, y soy el juez más implacable. Soy muy autoexigente y es que además lo que yo busco es todavía más difícil, porque mi sueño no es ser figura del toreo -aunque ojalá lo sea-, mi sueño es ser capaz de torear como no lo ha hecho nadie nunca antes. Busco torear perfecto. 

¿Hasta qué punto ser torero le ha marcado su vida? 

Totalmente, es que mi vida es ser torero. No he hecho otra cosa, no me ha gustado otra cosa, no me interesa otra cosa, ni tengo necesidad de buscar otra cosa. Mi vida gira alrededor del toro. Si me preguntaran ¿y qué harías si no estuvieras anunciado en Soria? Haría lo mismo, estar pendiente de un tentadero, torear de salón, ir a ver a mis amigos de Los Maños, a ver si me las puedo arreglar para estar con mi amigo Tomás Campos que torea en Madrid... Igual lo que soy es un despreocupado de todo, de cómo está la economía, el país... pero a mí lo que me preocupa es el toro. 

Y cuando el mundo del toro se agote, ¿qué va a hacer RubénSanz?

Ese es mi verdadero riesgo en las corridas de toros en las que me juego mucho... Cuando éramos pequeños nos preguntaban qué queríamos y uno decía torear mucho, el otro ganar mucho dinero... yo el único récord que quiero ganar es a Cagancho, que mató la última corrida con 71 años. Yo quiero torear toda la vida. Estoy asustado por Soria, preocupadísimo, y, sin embargo, soy infinitamente más feliz que hace una semana. 

Vive para torear pero hay que torear también para vivir. ¿No le preocupa el mañana? ¿Cómo mantenerse?

Siempre he dicho que eso les preocupa más a mis padres. Ahora no están y me tengo que preocupar yo también. Claro que preocupa, sobre todo porque yo no tengo ninguna intención de dejar de torear...

Ganar dinero en el toreo para vivir es difícil, pero este año he sobrevivido con lo que toreé el año pasado. Eso no es vivir, es sobrevivir, pero, mientras esté solo y no tenga una familia que mantener, no tengo problema. Prefiero pasar apuros para llenar la nevera que dejar de torear. 

Escuchándole en algunos momentos parece que el toreo no es que sea su vida, es casi como una obsesión...

Es una necesidad. ¿Para ti es una obsesión respirar? Para mí el toreo es igual. No es que viva obsesionado, es que yo lo necesito. Es que es mi vida y no entiendo la vida de otra manera.