CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Sostenella y no enmedalla

Pedro Sánchez mantiene su reunión con Quim Torra. El presidente de gobierno no es persona que acepte sugerencias, escuche consejos o reconsidere decisiones. Es del género sostenella y no enmendalla, no conoce el dicho rectificar es de sabios.

Dijo que se entrevistaría con Torra la primera semana de febrero, y se entrevistará con Torra el jueves 6, aunque el actual presidente de la Generalitat tiene los días contados, no le respetan ni los de su partido, y con la ayuda inestimable de Puigdemont, al que venera y permite ser el presidente real, ha destrozado la unidad de los independentistas. Algo que se viene notando desde hace meses y que se visualizó en todo su apogeo con los parlamentarios de ERC sentados en sus escaños mientras los de Junts aplaudían a un Torra incapaz de mantener las formas y pronunciar un discurso mínimamente estructurado en el momento en que era más necesario hacerlo para salir con la cabeza bien alta del hemiciclo en el que ya no podrá sentarse como parlamentario, sino como presidente de la Generalitat.

Sánchez, en su sostenella, se va a entrevistar con Torra aunque el todavía presidente de la Generalitat no pinta nada en la política catalana. Torra no tiene ninguna capacidad de decisión sobre la estrategia independentista, ERC no tiene ninguna consideración hacia su persona, y su partido, Junts, pasa olímpicamente del inquilino del Palau donde vive allí a cuerpo de rey y acepta que le den instrucciones desde Waterloo.

Señaló fecha Pedro Sánchez el mismo día que en el parlamento catalán comparecían los dirigentes independentistas que cumplen condena por sedición, y que al menos han tenido una actitud digna insistiendo en sus objetivos independentistas, a los que no renuncia aunque eso signifique que va a ser más difícil que el gobierno pueda encontrar la manera de poner en libertad a Junqueras, el referente del independentismo más ortodoxo, que suma puntos para afianzarse como un héroe que defiende sus ideas a costa de condena de cárcel. Ha vuelto a decir que luchará por la independencia y que se celebrará un referéndum. También Junqueras es de sostenella y no enmendalla. Se mueve en la ilegalidad y en la inconstitucionalidad, es un delincuente para la Justicia, pero incluso sus adversarios reconocen su coraje personal, el que falta a Puigdemont y que ni por asomo se advierte en Quim Torra. Sin embargo, con Torra prácticamente desahuciado del mundo político, Pedro Sánchez se empeña en reunirse con el todavía Presidente.

El Tribunal Constitucional ha pedido a la Fiscalía que estudie la posibilidad de querellarse contra el presidente del parlamento catalán, Torrent, por haber tramitado iniciativas inconstitucionales. Pero Sánchez no se inmuta: para mantenerse en Moncloa al precio que sea se ha marcado una estrategia y un calendario, y lo sigue al pie de la letra aunque sus interlocutores estén fuera de la ley o se hayan convertido en un cero a la izquierda.



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