TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Todas las dudas

Solo los muy cenizos o los terriblemente optimistas (ilusos, más bien) acumulan el pleno de certezas. Los demás dudan. Y los madridistas, más que nadie en este momento. Si les miran a la cara mientras piensan en lo suyo, los verán con un ojo a la virulé y la mandíbula apretada, sopesando si Florentino ya se ha aburrido del juego y lo único que le pone caliente es la construcción del estadio, si sus fieles acompañantes ya son incapaces de convencerle de que lo que pide el pueblo es que el parnés se gaste en futbolistas y no en ladrillos, si Zidane se ha vuelto tarumba tirando de un esquema con olor a habitación cerrada cuando lo que ese mismo pueblo demanda es ilusión y en el puñetero fútbol, claro que sí, lo que ilusiona son las novedades. Duda de si Sergio Ramos, presente en la mayoría de los fiascos del pasado curso y ausente 'motu proprio' en la vuelta ante el Ajax, es capaz todavía de mantener la tensión defensiva necesaria; de si James, Modric, Isco y compañía tienen motor y mantienen viva la ilusión por seguir creando, de Bale y su exasperante pachorra, de Benzema y el gol esporádico que le mantiene vivo pero sobre un alambre, de la lentitud de Casemiro y de Kroos, de la política de fichajes y cesiones, con quintales de talento apartados en el Arsenal, el Dortmund, la Real o el Mallorca, e incluso del criterio del cuerpo técnico con la no-apuesta por Vinicius, el único elemento que no cayó en el gris plomizo del pasado curso.

Todas las dudas del mundo acumuladas alrededor de un equipo cuya mayor virtud histórica ha sido precisamente la de no dudar. En el rato que tardan el resolverlas, sospecha mi madridista de cabecera, «igual ya hemos tirado la Liga»: a 17 puntos en la 17/18 y a 19 en la 18/19. La única certeza que tiene es la indignación por no haber reaccionado a lo grande contra la tiranía de esos números.