TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


Casi no me lo puedo creer, señor Sánchez

Escucho en directo la comparecencia de Pedro Sánchez ante los medios en Mallorca, tras su encuentro con el jefe de Estado en un momento de grave preocupación en la Patria y, simplemente no me lo puedo creer. Apenas cuarenta y cinco minutos de 'cumbre' con el Rey --cierto que prolongados en un almuerzo--, tras haber hecho esperar una hora al Monarca, y todo lo que sacamos los ciudadanos es la sensación de que cada vez resulta más difícil una investidura en septiembre y, por tanto, que cada vez es más fácil una repetición de las elecciones. Para este viaje no nos hacían falta alforjas y sobraba la expectación informativa suscitada en torno a un encuentro en una coyuntura inédita, que todos empiezan a calificar de peligrosa: ¿Lo sabe el señor Sánchez? Porque yo creo que Felipe VI, que la sufre más que nadie, sí lo sabe. Tres preguntas, tres, de mis compañeros, y un total de diez minutos, es lo que el presidente del Gobierno en funciones dedicó a informar a la sociedad, a la ciudadanía, de lo que hablaron, en estos momentos trascendentales de la vida política española, el jefe del Gobierno y el jefe del Estado. ¿Hay ofertas nuevas --de hecho, ¿hay alguna oferta?-- por parte de Sánchez dirigidas a quienes, con un voto afirmativo o con una abstención, tendrían que apoyar su investidura? Nada. ¿Alguna idea nueva para el desbloqueo? No. ¿Ofertas a Ciudadanos, PP, para que reconsideren su terco 'no es no' a cualquier posibilidad de ese 'Gobierno progresista' que tantas veces preconizó el presidente del Gobierno (en funciones)? Tampoco. Solamente apunté una novedad que ya no lo es: persiste el desencuentro con Podemos, partido con el que me parece que no ha habido contactos apenas tras el fracaso de la moción de censura. Pero, paradoja de paradojas, sigue siendo el 'socio preferente'. Los otros dos dirigentes, los de la derecha, solo son entes que se dedican a poner obstáculos a ese legítimo Gobierno progresista que Sánchez quiere establecer, repito --en realidad, es lo que se repitió en la micro-rueda de prensa de Marivent--, a cambio de nada. Y, encima, al día siguiente de haber perpetrado el bofetón democrático de Navarra (pero ¿no habíamos quedado en que gobernaría el más votado? Ah, eso será es otros países democráticos, pero Spain is different). Se está haciendo Sánchez tan acreedor a una repetición de las elecciones que me está pareciendo que es eso exactamente lo que quiere, aunque, claro, no pueda proclamarlo, sino que se ve forzado a decir todo lo contrario. Casi no me podía creer algunas de las cosas que escuchaba en la micro-rueda de prensa de Marivent (¿no hubiese justificado la ocasión una comparecencia algo más completa y larga ante los chicos de la prensa?): o sea, que ¿los culpables del bloqueo institucional y político son los de Podemos, los de Ciudadanos y los del PP (a los que no les eximo de sus responsabilidades, que conste), mientras que él, Pedro Sánchez, va de inmaculado tendiendo manos que otros le niegan? Menuda jeta, señor Sánchez. Usted sabrá perdonarme que se lo diga así, pero no se me ocurre ninguna otra expresión apropiada al caso. Debo decirle que, en casi medio siglo de ejercer esta profesión de mirón y de oidor, jamás me había encontrado, ni siquiera cuando González decía que no había corrupción bajo sus sayas, ni cuando Aznar hacía sus trapisondas con lo de Irak, ni cuando Zapatero llamaba antipatriotas a los que trompeteaban la crisis económica, ni cuando Rajoy se hacía el sueco ante cualquier problema, jamás, repito, señor Sánchez, había encontrado osadía semejante a la hora de gobernarnos. Y, encima, en funciones. Para colmo, me parece el único legitimado, digan lo que digan las ocurrencias desde el PP, para volver a intentarlo. Maaadre mía... 


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