CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La Guardia Civil

Cuentan mandos de la Guardia Civil que el ministro Marlaska ha trasladado a algunos jefes su malestar por algunas actuaciones últimas, la más reciente el discurso que pronunció en Barcelona el general al mando de la GC en Cataluña, que provocó que los altos cargos de los Mossos que asistían a la ceremonia abandonaran el lugar. Les molestaron los elogios a la operación por la que la Guardia Civil detuvo a un grupo de miembros de los CDR por supuestas actividades terroristas así como por las críticas veladas que creen que hizo el general hacia los mossos y su supuesta politización.

Marlaska es un juez que se caracterizó por su lucha valiente contra el terrorismo de ETA, por no dejarse influir por las consecuencias políticas de sus actuaciones y por su confianza en el trabajo de la Guardia Civil en la lucha contra ETA. Marlaska no ha dejado atrás sus principios, pero si es cierto lo que cuentan algunos miembros destacados del cuerpo que se ha destacado tanto en su defensa de la seguridad del Estado, podría deducirse entonces que el ministro está anteponiendo las cautelas políticas al desafío independentista a su apoyo, que debería ser incondicional, hacia un cuerpo que, con las excepciones sobradamente conocidas, ha tenido y tiene un papel fundamental en la lucha contra el terrorismo y en la salvaguarda de la seguridad ciudadana. Sobre todo en áreas rurales donde no aparecen más responsables del orden que los guardias civiles.

Este gobierno presume, con razón, de que los Mossos se han integrado de forma impecable en la estructura de coordinación que reúne periódicamente a miembros de la policía, la Guardia Civil, el CNI y los Mossos, y que el trabajo de estos últimos en la lucha contra el yihadismo en Cataluña está siendo fundamental. En los últimos tiempos ha habido protestas dentro de los Mossos ante las injerencias del poder político, el de la Generalitat, exigiendo a las autoridades catalanas –que ellos mejor que nadie conocen cómo respiran- que les dejaran trabajar con profesionalidad porque estaban suficientemente preparados para responder al desafío que se les presenta en las próximas fechas, en cuanto se dé el pistoletazo de salida para poner en marcha las operaciones de protesta ante la sentencia del Supremo que se supone condenatoria para los responsables del proceso secesionista.

Es evidente que la Guardia Civil, como la Policía Nacional, deben extremar la cautela para no “despertar a la bicha”, para no dar argumentos a quienes buscan que el Gobierno español los retire de Cataluña. Pero también es evidente que merecen el respaldo de las autoridades por la dureza de las condiciones con que realizan su trabajo. La detención de los CDR, por ejemplo, es buena prueba de ello. Aunque quizá debieron informar al ministro sobre la operación, que es la queja de Marlaska. Que sientan falta suficiente de apoyo en Interior llega en el peor momento… y es injusto.