Un camino espinoso para coronar La Moncloa

Javier M. Faya (SPC)
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Sánchez tratará de superar la investidura tras ganar las elecciones y tres años y cuatro meses después de fracasar en su primera tentativa

Un camino espinoso para coronar La Moncloa - Foto: SUSANA VERA

Ganó las generales de manera holgada (123 escaños). El lunes 22, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, será el séptimo candidato que se somete a un debate de investidura en la democracia reciente, aunque no es un reto ajeno a él, ya que también lo intentó, sin éxito, en marzo de 2016, una derrota que dio lugar a la repetición de elecciones en junio. No obstante, como reza su biografía, es un superviviente. 
Desde la reinstauración de la democracia, han sido siete los aspirantes que han pasado por el examen del Congreso: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y el propio Sánchez.
El dirigente progresista tiene una espina clavada desde su intentona fallida. Rajoy, que venía de ganar por mayoría absoluta un lustro antes, vio en las generales de 2015 cómo el bipartidismo se descomponía y sus asientos menguaban (123) en tanto que Sánchez tocó fondo con 90 escaños. Por eso, al ver que las cuentas no le salían, el gallego se echó a un lado y declinó ante el Rey someterse a las Cortes.  
Era el turno del madrileño y su famosa cuadratura del círculo. Debía obtener el favor de Ciudadanos y Podemos, dos bloques antagónicos. Hubo momentos en los que parecía factible, sobre todo cuando Rivera y el audaz Sánchez rubricaron un acuerdo con 200 medidas que se quedó en papel mojado por el veto de Iglesias, cuyo partido coincidía con 140 de las propuestas.   
Al final, la alianza entre socialistas y naranjas, que sumaban 130 apoyos más uno de CC, no sirvió para nada, solo para repetir elecciones, y que la distancia entre PP (137) y PSOE (85) se agrandara. Era el principio del fin porque hubo una rebelión en Ferraz después de la fracasada intentona de Rajoy en septiembre por el no es no de Sánchez, que fue descabalgado el 1 de octubre. ¡Quién se lo iba a decir al hombre que había intentado hacerse con el poder tan solo seis meses antes!
Ahora, el político, que hizo Historia al ser el primero que conquista La Moncloa ganando una moción de censura -las tres anteriores no prosperaron-, se enfrenta a una investidura de resultado incierto.   
De momento solo tiene al PRC, cuyo líder, Miguel Ángel Revilla, le da su diputado tras la promesa de que el AVEllegará a Santander. 
El resto de partidos, salvo PP y Cs, que no quieren respaldarle, son una incógnita, y las combinaciones no están nada claras.   
Parecía que Podemos era un socio seguro, aunque algunos analistas hablan de escenificación y de que todo o casi todo está cerrado. 
Quizás sería bueno que Sánchez tirara de hemeroteca y repasara el milagro de Aznar en 1996 o el de Rajoy 20 años después, aunque en ese caso, hay una deuda moral del PP, ya que la abstención socialista hizo que el gallego revalidara su mandato. Así lo está recordando Ferraz a Génova estos días.