COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


El hallazgo de Javier Nart

El eurodiputado de Ciudadanos, Javier Nart ha abandonado definitivamente la militancia en el partido de Albert Rivera lo que abre una nueva minicrisis de alcance muy limitado pero que revela que las aguas siguen bajando turbias en la organización, y que los intentos del líder de zanjar la sangría de militantes de relumbrón que se apuntaron al sector crítico partidario de una negociación con Pedro Sánchez, no ha terminado de cerrarse.

Javier Nart es el primero de los dimisionarios de Ciudadanos que tras abandonar el partido mantiene su acta de representante electo en lugar de devolvérsela al partido, a lo que está obligado por la carta ética que todos ellos firman para ser candidatos. Una práctica que debiera ser la habitual para que los disidentes no dieran la impresión de que se desprenden de lo que consideran rémoras para sus aspiraciones políticas, pero continúan gozando de las prebendas del cargo. Ni una cosa ni otra. Javier Nart ha elegido un curioso camino del medio según el cual ya no es militante de Ciudadanos, aunque sigue perteneciendo al grupo liberal del Parlamento Europeo, se ha comprometido a mantener la disciplina de grupo y asume que los fondos que percibe Ciudadanos por su escaño sean gestionados por este partido.

Pese a los intentos de negarla, la crisis en Ciudadanos permanece latente, y responde a la pervivencia de una línea de pensamiento que quedó laminada a finales del mes de julio cuando Albert Rivera modificó la composición de la Ejecutiva de su partido y diluyó la presencia de quienes pertenecían al sector crítico, reducido a tres numantinos entre los que se encuentran dos de los dirigentes que ostentan mayor representación institucional, Luis Garicano, el lider de Ciudadanos en el Parlamento Europeo y Francisco Igea, vicepresidente del Gobierno de Castilla y León.

Como tampoco el abogado Javier Nart ha querido extenderse en explicaciones sobre su decisión para no enturbiar más el ambiente, en la formación naranja dan por sofocada la crisis provocada por un episodio que llega en un momento delicado, por cuanto cada vez es más factible, a tenor de las divergencias insuperables entre el PSOE y Unidas Podemos, que se convoquen unas nuevas elecciones, en las que el partido de Rivera ya no sale con posibilidades de ganarlas, sino que es muy factible que viera disminuido su apoyo, precisamente porque la crisis veraniega que padeció venía motivada por su decisión de trazar un cordón sanitario que negaba cualquier posibilidad de negociación con Pedro Sánchez. Si a eso se añade que, a pesar de autoproclamarse como el partido líder de la oposición, el PP tiene todas las posibilidades de aumentar su número de escaños y que el sorpasso a Pablo Casado es perfectamente descartable, Ciudadanos se verá en la tesitura de replantearse su apoyo al secretario general del PSOE si configuran una mayoría suficiente. Y para ese viaje no habrían hecho falta las alforjas de seis meses de inestabilidad, padecer una crisis interna y volver a dar otro volantazo político en los que Albert Rivera es experto.

En esta época de neologismos políticos -gobierno de cooperación, trifachito...- Javier Nart ha inventado una nueva figura política según la cual se puede estar fuera y dentro de una formación política de forma simultánea. Todo un hallazgo. A no ser que C's le expulse. 


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