COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Búsqueda preventiva de culpables

Los partidos políticos han dedicado el primer día lectivo tras la vuelta de vacaciones a comenzar a buscar a los culpables del pecado político de una nueva convocatoria electoral. Como es habitual todos han visto la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el suyo mientras señalan con el índice al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, el único que puede aglutinar una mayoría a su alrededor como se sabe desde el momento en que se cerraron las urnas el 28 de abril.

A él le concierne buscar los apoyos necesarios para salir investido presidente del Gobierno con una fórmula que suponga un gobierno progresista porque los partidos de la izquierda suman más votos que las tres derechas. Si no se consigue el principal responsable será el líder del PSOE. Pero de ahí para abajo comenzará un reparto de culpas, que se convertirá en uno de los principales argumentos de campaña en otras hipotéticas elecciones,

Para los socialistas el culpable sería Unidas Podemos que rechazó la novedosa oferta de un gobierno de coalición con una vicepresidencia social -con titular adjudicada- y por no aceptar otra forma de cooperación que no sea esa, a pesar de que sus escaños serán imprescindibles en cualquier caso para aprobar las iniciativas que presente el Gobierno. UP insiste en su propuesta usando como sustento los acuerdos en los gobiernos autonómicos pero sin aclarar de forma adecuada su posición sobre el problema territorial -y lo que se avecina- y con un programa maximalista bienintencionado pero que sería fuente de conflictos en función de la rapidez con la que quieran que se aplique. Hasta el último día hay posibilidad de acuerdo, de cualquier acuerdo que evite las elecciones. Serían las urnas las que confirmarían el veredicto de culpabilidad entre los partidos de izquierda por la irresponsabilidad de haber llamado a los ciudadanos a nuevas elecciones. Ambos tienen muchas posibilidades de acabar condenados por defraudar el mandato de sus votantes.

Para los tres partidos de la derecha el único responsable de la repetición sería Pedro Sánchez. Obvian la “abstención patriótica” que el PP obtuvo de los socialistas en su día, o la mayoría absoluta que proporcionarían la suma de los escaños de Ciudadanos. Ambas actuaciones habrían permitido echar andar al Gobierno sin resolver una inestabilidad que en cualquier caso será la constante de la legislatura y en la que los políticos tendrán que demostrar sabiduría y cintura si quieren que sea fructífera para los ciudadanos.

Ante su posición cerrada se dedican a la política de vuelo corto, a debatir si Sánchez ha de comparecer en el Congreso una semana antes o después, o envían a sus “barones” a pedir una financiación que el Gobierno en funciones no puede arbitrar, cuando lo que de verdad unos quieren y otros temen es que haya nuevas elecciones. El PP las desea porque ya ha tocado suelo electoral y comienza a remontar en las encuestas a pesar de que su proyecto de España Suma lo han desechado aquellos a quienes va dirigido, Ciudadanos y Vox, que a su vez temen un varapalo electoral.: Culpable por incomparecencia mientras encuentra el rumbo el partido de Albert Rivera; y Vox porque ha vuelto al redil del PP a través de los pactos de gobernabilidad, eso sí, tras conseguir que sus socios acepten sus mensajes.


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