Cae una banda de estafadores que actuó en la Comunidad

SPC
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Se les atribuye la comisión de 1.640 infracciones penales en varias provincias, entre ellas en Burgos, Soria, Palencia, Segovia, Salamanca y Valladolid

Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con la Guardia Civil en el marco de la operación “BRAIN-CECI” desarrollada en Castilla La Mancha, Madrid y Comunidad Valenciana, han desmantelado una “activa” organización especializada en la sustracción, falsificación y posterior cobro de pagarés y cheques falsos.

Se ha detenido a 33 personas y se ha investigado a otras tres, con edades comprendidas entre los 23 y los 55 años, por los supuestos delitos de estafa, falsificación de documentos oficiales y mercantiles, usurpación de estado civil, robos con fuerza y descubrimiento y revelación de secretos, según se informa en un comunicado, en el que se estima que el beneficio conseguido por la red podría ascender a más de 760.000 euros.

En concreto, se les atribuye la comisión 1.640 infracciones penales, cometidas durante los años 2017 y 2018 en las provincias de Albacete, Madrid, Valencia, Alicante, Castellón, Murcia, Toledo, Ciudad Real, Guadalajara, Cuenca, Almería, Málaga, Sevilla, Jaén, Granada, Córdoba, Cádiz, Burgos, Soria, Palencia, Segovia, Salamanca, Valladolid, Zaragoza, Huesca, Teruel, Santander, Asturias, A Coruña, Lugo, Badajoz, Barcelona y Vizcaya.

Cae una banda de estafadores que actuó en la Comunidad.Cae una banda de estafadores que actuó en la Comunidad. - Foto:

La operación se inició como consecuencia de la comisión de un delito de estafa en una sucursal bancaria de la localidad albaceteña de Pozohondo. Tras las investigaciones llevadas por los agentes se detectaron a varias personas que podrían conformar un importante y complejo entramado criminal dedicado a la sustracción, falsificación y posterior cobro de pagarés y cheques falsos.

Era un grupo perfectamente organizado y jerarquizado. Tres de sus miembros ejercerían funciones de dirección y coordinación, ubicados en la parte superior de la pirámide. Seguidamente se encontrarían los “falsificadores”, con una amplia formación y especialización en la manipulación, adulteración y falsificación de documentos identificativos y medios de pago bancarios.

En niveles inferiores de la organización estaban los “buzoneadores” o encargados de sustraer la correspondencia de los buzones de sociedades mercantiles, casi siempre en polígonos industriales o directamente de vehículos del servicio de Correos, en busca de pagarés o cheques originales, los cuales eran entregados a los “Jefes-falsificadores”, quienes les modificaban el importe, la fecha de vencimiento y los datos del beneficiario.

Por otra parte, otros miembros de la red, los “conductores”, eran los encargados de reclutar y transportar hasta las sucursales bancarias elegidas para perpetrar las estafas a los “pasadores”, que eran los autores materiales de los cobros. A estos últimos se les suministraban documentos de identidad falsa con su fotografía y una firma que fuese capaz de reproducir.

Para dar veracidad a los documentos falsos se respetaba la información básica como sería la sociedad mercantil que emite el documento, su nº IBAN de cuenta bancaria. Las falsificaciones se realizaban en los “laboratorios”, acreditándose la existencia de, al menos, tres inmuebles dedicados a estos menesteres, cuya ubicación solamente era conocida por los “Jefes” de la organización.

Durante la fase de explotación se practicaron 4 registros en las viviendas de residencia de los jefes y en un piso utilizado como laboratorio, donde se realizaban las tareas de falsificación de los documentos de identidad y medios de pago bancarios.

Así, se han incautado, entre otros objetos, 3.220 euros, en billetes de distinto valor, procedente de la actividad delictiva investigada, numerosos teléfonos móviles, equipos informáticos completos, productos químicos o numerosos documentos de identidad (DNI’s) y medios de pago financieros (pagarés/cheques) falsos y otros originales sustraídos.