COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Hacer ruido

Dos de los siete detenidos que pasaron ayer a disposición del juez Manuel García Castellón confesaron ante las evidencias que les mostraron los investigadores de la Guardia Civil que compraron materiales con los que fabricar artefactos incendiarios –no goma-2- para hacer ruido, para realizar sabotajes entre los días del segundo aniversario del 1-O y de la sentencia del procés que se espera para la primera quincena de octubre.

Lo suyo, según los detenidos en la operación policial no constituiría una célula de carácter terrorista al uso sino que pensaban “incrementar la intensidad” de sus acciones, en el marco de las actuaciones de los Comités de defensa de la República, como si las acciones terroristas previstas para no causar daños personales no pudieran derivar en todo lo contrario.

Por mucho que el presidente de la Generalitat, Quim Torra y otros dirigentes políticos independentistas hayan vuelto a reiterar el carácter pacífico y no violento de su movimiento, las actuaciones de los CDR dan cada vez más síntomas de que, en efecto, “aprietan” como les pidió Torra. En cualquier caso no parece que en este caso la Guardia Civil haya detenido a un nuevo comando Dixan, dado que los dos detenidos que no se acogieron a su derecho a no declarar admitieron la compra de sustancias susceptibles de ser utilizadas para cometer atentados.      

La cuestión es si, como afirma la Fiscalía de la Audiencia Nacional, los detenidos formaban un embrión de grupo terrorista o de dar un salto cualitativo en la acción violenta pero lejos de pretender organizar una organización terrorista tal como se han sufrido en nuestro país.  

Sin dejar de señalar que cada vez son más numerosos los activistas independentistas que se saltan las consignas de la no violencia, que están preparando acciones contra una sentencia que se prevé condenatoria y que cuentan con un cierto respaldo institucional o al menos sin una condena explícita como le ha pedido el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez a Quim Torra, tampoco se puede banalizar con calificar como acciones terroristas propias de un grupo criminal organizado cualquier actuación de los independentistas aunque tengan carácter violento.

Después de medio siglo de terrorismo etarra, de muchos años de terrorismo a cargo de Terra Lliure, se sufrir los embates del yihadismo, la calificación de terrorismo se debe utilizar con sumo cuidado, no ocurra que luego los jueces no aprecien las circunstancias que lo definen y se cree una situación de frustración con la acción de la justicia, por un lado, compatible con la indignación de quienes pueden ver en la gravedad de la acusación un intento de los aparatos del Estado de criminalizar un movimiento que hasta, aunque lo recriminen, ahora está siendo controlado mediante la fortaleza de las instituciones aplicando la ley y la Constitución hasta sus últimas consecuencias.

Ahora bien, todo lo que rodea las detenciones practicadas en Cataluña con esta avanzadilla de los CDR que había decidido dar un salto cualitativo en la intensidad de sus acciones, ha puesto en alerta a todo el mundo. Desde el punto de vista policial los independentistas deben saber que están sometidos a estrecha vigilancia y que


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