TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La prisa

Si vemos que puede ponerse de pie, le pedimos que corra. Ni siquiera sabemos si puede andar, pero por algún motivo que desconozco, tenemos prisa. Así es el puñetero fútbol de élites, exigente, fugaz y con prisas, en el que queremos meter el segundo gol sin haber metido el primero…

Esta temporada nos ha pasado ya dos veces. La primera, con Ansu Fati. La criatura tiene 16 años y una pinta estupenda, pero a alguien que atesora ese don a tan tierna edad hay que protegerlo, y no cargarlo de presión. ¿Vieron a Vinicius llorar tras el gol? La culpa es toda nuestra, y con «nuestra» me refiero a todos los que hacemos fútbol fuera del césped (afición, prensa, directiva e incluso cuerpo técnico), echándole encima al chico una mochila de responsabilidad que no merece. ¿Esto es mío? Sí. Tira tú del carro…

La segunda, con Rodrygo. A los 10 minutos de terminar el choque del miércoles, un titular en la web deportiva más vista de este bendito país decía: «No se veía una cosa así desde Ronaldo». Y había que leer un buen rato para ver que esos 95 segundos que tardó en marcar el chico (primer nacido en el siglo XXI que anota para el Real Madrid) en su debut en Primera tienen parangón con los 64 que tardó Ronaldo (2002) en marcar en su estreno con la camiseta del Real Madrid. Ayer leerían hermosas notas sobre el chico, y hoy leerán de vuelta que si el control fue muy de Neymar o de Zidane, que si la pausa en el área muy de Romario o de Bergkamp, y que el golpeo seco y abajo muy de su prima la del pueblo, sí, la hija de la Ramoni.

¿Qué prisa tenemos en descubrir a los nuevos dioses de la cosa… si el paso del tiempo nos los irá sirviendo en bandeja? Si Fati o Rodrygo son lo que parecen, llegarán corriendo. Pero primero dejémosles andar.


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