CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Un barómetro que no indica nada

El sondeo del CIS no sirve para nada, no indica cual es la tendencia del voto ante las elecciones del 10 de noviembre.

El CIS publica un barómetro sobre estimación de voto todos los meses excepto agosto, pero es inconcebible que lo haya presentado antes de que finalice el mes y con unos condicionantes que necesariamente obligan a mandar el sondeo directamente a la papelera: se ha realizado antes de la convocatoria electoral y antes de la aparición de un partido nuevo que va a afectar de forma relevante al futuro de la izquierda.

De la misma manera que Tezanos se inventó la publicación de sondeos sin la necesaria “cocina” previa de los profesionales, y que cambiaba de criterio según le parecía -en el de ahora hay cocina, como debe ser- podría perfectamente haber presentado el barómetro de septiembre dentro de unos días, para recoger esas dos circunstancias que cambian completamente el escenario electoral. Sacarlo ahora afecta al prestigio del CIS e incluso puede ser una falta de respeto a quienes creen, y es cierto, que en ese organismo trabajan muchos de los mejores profesionales y por tanto sus análisis y sondeos cuentan con la máxima credibilidad y por tanto deben tomarse con la máxima consideración. Aunque desgraciadamente ha habido ocasiones en las que a los dirigentes del CIS han utilizado los sondeos a conveniencia. No hay que olvidar que Tezanos formaba parte de la ejecutiva socialista cuando fue designado director del CIS, y solo ese dato ya debería haber alertado a Pedro Sanchez sobre el error de colocar al frente de ese organismo, porque la sombra de la sospecha sobre su obligada imparcialidad estaba asegurada.

Se dirá nuevamente que el PSOE siempre sale favorecido con Tezanos, pero no es eso lo relevante. Lo preocupante es que se publique un trabajo a sabiendas de que es humo, queda desfasado en el tiempo; lo que recoge no se puede tomar en consideración porque se han producido novedades que afectan directamente a sus conclusiones.

Estos días en los que de nuevo los sondeos provocan el morbo de todo el mundo y el análisis detallados de los expertos, esos expertos que difieren en sus conclusiones sí coinciden unánimemente en que tal como está el panorama político, tan convulso, los ciudadanos no deciden el voto hasta el último momento; incluso hasta el último día, incluso cuando llega el momento de recoger la papeleta en la mesa del colegio electoral.

Por tanto, publicar un sondeo del CIS sin tener en cuenta que hay unas elecciones convocadas, que Podemos se ha dividido, que la campaña de 50 días que hay por delante hasta el 10-N va a influir de forma importante en el voto porque puede ocurrir de todo, lo más inteligente es tomarse el sondeo del CIS a título de inventario: no se han hecho las encuestas cuándo y como se deberían hacer.


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