Empiezo ya a cansarme de que me pregunten, «como periodista que eres, ¿qué opinión tienes sobre la gestión del Gobierno sobre el Coronavirus?». En la introducción de la pregunta está la respuesta. Soy periodista. No soy ni gestora sanitaria, ni epidemióloga, ni sanitaria, ni experta en gestión de catástrofes mundiales humanas; si es que existe esa especialidad. Como periodista que soy tengo los mismos recursos e informaciones que los electricistas, agricultores, arquitectos, mineros, abogados, empresarios, etc.Empiezo ya a cansarme de los que opinan sentados o tumbados desde el sofá de su casa con esa seguridad aplastante que solo concede la ignorancia. Es una de mis frases favoritas: ¡Qué atrevida es la ignorancia! Ni los expertos coinciden. Ni siquiera han sido capaces de dar con la vacuna. Pero el ciudadano de pie, el que va picoteando en redes sociales, programas maratonianos de televisión y de radio; ése lo sabe todo y lo critica todo, porque nada le parece bien. 
Empiezo a cansarme de visionarios, apocalípticos, contertulios, tertulianos, analistas y presuntos expertos en un virus desconocido; en una situación mundial novedosa. Me gustaría saber si todos esos que formulan la preguntita sabían por ejemplo lo básico, lo mínimo; si sabían lo que era un Estado de Alarma. Seamos honestos. Si no sabíamos prácticamente nada antes del catorce de marzo, ni de estados de alarma, ni del Covid, ni de pandemias. Ni sabíamos lo que era un PCR (muchos seguimos sin saberlo aunque «postureemos» con las siglas de moda), ni un test rápido. No sabíamos distinguir entre una mascarilla FPP2 de una FFPKN95. Pero resulta que en un mes escaso no solo nos hemos hecho todos epidemiólogos, expertos en pandemias y expertos en covid; sino que además podríamos darle lecciones a Pedro Sánchez y a todos los presidentes de las comunidades autónomas para solucionar semejante problemón en un par de días y sin daños colaterales.  
Pero si hay algo realmente sencillo es criticar a toro pasado. Para eso no es necesario ser ni gestor sanitario, ni epidemiólogo, ni sanitario, ni experto en gestión de catástrofes mundiales humanas. De eso sabemos todos: periodistas, electricistas, agricultores, arquitectos, mineros, abogados, empresarios, etc. Cuando acabe el confinamiento podremos pasarnos por la Subdelegación del Gobierno. Seguro que Miguel Latorre nos tiene preparado a cada ciudadano nuestro título sobre la especialidad que hayamos conseguido. Algunos se irán a casa con unos cuantos títulos porque dominan varias materias, mentes privilegiadas donde las haya. Una suerte porque seguro les servirá para ponerse al mando de una próxima pandemia, que espero no llegue nunca, de la que, gracias a ellos, saldremos todos indemnes. 



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