CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La pregunta del millón

Otro mes mareando la perdiz para llegar a la misma conclusión: ni Pedro Sánchez sabe si habrá elecciones, gobierno de coalición o gobierno en solitario con apoyo de otras fuerzas desde la oposición.

Esto último es lo que gustaría al presidente en funciones, así lo acaba declarar nuevamente al periódico El País. Pero Sánchez, instalado en su eterno y sorprendente optimismo, no ha hecho el menor esfuerzo para conseguir esos apoyos. Ha disfrutado de unas buenas vacaciones aunque había presumido de que iba a dedicar el mes de agosto a buscar los apoyos necesarios para su investidura. No solo no lo ha hecho sino que considera que es obligación de los otros apoyar la formación de gobierno, cuando es suya y solo suya esa obligación. Es irritante el empeño permanente de Pedro Sánchez de eludir sus responsabilidades para adjudicárselas a los demás.

Se inicia septiembre con todo abierto, con el necesario encuentro entre Sánchez e Iglesias nuevamente aplazado –el presidente se parece a Boris Johnson cuando acogota al adversario con la falta de tiempo pensando que cederá cuando se encuentre entre la espada y la pared- y con Sánchez repitiendo una vez más que sería inadmisible que la izquierda no estuviera por la labor de apoyar el programa progresista que va a presentar el próximo martes. El concepto que tiene Sánchez de sí mismo es inconmensurable: ni le cabe en la cabeza que los partidos progresistas no voten a favor de su investidura, ni comprende tampoco que no acepten un programa que ha redactado su equipo y que, según él, recoge las propuestas que defiende Podemos, cuando nadie de Podemos ha participado en la elaboración de ese programa.

Con ese panorama, sigue en pie la pregunta que se hace todo el mundo desde que se celebraron las elecciones, la pregunta del millón: ¿habrá gobierno antes del 23 de septiembre? Chi lo sa. Quién sabe. Desde luego Sánchez no ha hecho el menor esfuerzo para conseguirlo, con él mismo y toda su gente repitiendo una vez y otra y otras que Pablo Iglesias no es una persona fiable. Así no se hacen amigos. A lo mejor su estrategia es conseguir el apoyo de Ciudadanos, pero no se ven indicios en el partido de Rivera de que estén por la labor de gobernar con Pedro Sánchez. Mucho menos después de su pacto con Bildu –no reconocido por los socialistas- para hacerse con el gobierno de Navarra.

Toca por tanto esperar. Pero aun en el caso de que en el último minuto Iglesias doble la cerviz y Sánchez pueda mantenerse en Moncloa, no habrá en este país un gobierno suficientemente estable como para aguantar toda la legislatura. Entre otras razones porque en otoño tendría que tomar decisiones importantes respecto a los procesados independentistas catalanes, y ahí Podemos defiende lo contrario que Sánchez. Por no hablar de las dificultades para acordar unos Presupuestos Generales del Estado ….