Victoria Lafora


Semana de pasión

La campaña electoral languidece. Los ciudadanos apuran el descanso de esta semana de pasión escondidos bajo los paraguas y ajenos a mítines y consignas. Las procesiones pasadas por agua se han convertido en el único escaparate donde los candidatos intentan dejarse ver. Pero al respetable le interesa más encontrarse con Antonio Banderas, vestido de nazareno, que escuchar las declaraciones de Junqueras desde la cárcel afirmando que apoyará al PSOE para evitar a la derecha. Hay apoyos que mejor callados.

La polémica de los debates, magnificada por la falta de noticias o el poco interés de la campaña, se ha convertido en primera página de todos los diarios. Hay quién dice, antes de celebrarse, que ha dañado gravemente el "vuelo tranquilo" del candidato socialista. Casado afirma que no va a atacar a Rivera (como si alguien tuviera alguna duda al respecto) y queda por ver si Iglesias reclamará, en directo, alguna vicepresidencia. Los cuatro varones que optan a presidir este país y que a estas horas están recluidos preparando sus intervenciones, se estudiarán sin duda, y a fondo, las intervenciones del anterior debate en TVE, donde cuatro mujeres y un señor, Gabriel Rufián (insospechadamente contenido) marcaron un tono dialécticamente muy agresivo. Y fue la candidata por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, la que se llevó el gato al agua por su verbo prepotente, soberbio y despectivo. Esa técnica del "sin complejos" le va como anillo al dedo a alguien que, como Álvarez de Toledo, nunca ha tenido complejos de nada. Otra cosa es que le funcione a Pablo Casado, que tiene una cierta tendencia al abuso de adjetivos y carece del verbo cortante y preciso de su colega.

Los pocos días que queda de esta campaña interminable van a ser difíciles de llenar. Ya no quedan animalitos a los que alimentar, tractores en los que subirse, motos, bicicletas y patines que probar e insultos que intercambiarse. Ese gran ejército de indecisos, que hace tan difícil que las encuestas acierten en su asignación de escaños, va a tener muy complicado escapar de la incertidumbre porque queda poco por vender que no sea hastío. Y los debates, ese imprescindible intercambio de propuestas, ajeno al entusiasmo militante de los mítines, van a celebrase tan pegados (para alivio de Moncloa) que visto el primero, el de TVE, ¿quien va a tener paciencia de aguantar un bis?

En este país hace tiempo que se instaló el "voto en contra" y a el se va a recurrir, una vez más, porque de lo que se trata es: "O de echar a Sánchez de la Moncloa o de que no gobiernen las derechas". Cuanto antes llegue el día 27, mejor.


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