DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


El voto necesario

Concluida una de las campañas electorales más largas, extrañas y broncas de la democracia, los últimos arrebatos dialécticos nos sitúan ante la reflexión y el momento culmen del proceso, la votación. Campaña larga porque sin duda los españoles tenemos la impresión de que los políticos están en campaña permanente, con un desgaste de fuerzas digno de mejores causas. Extraña porque nos han querido hacer creer, y en gran medida lo han conseguido, que un conflicto autonómico es irresoluble y, más grave aún, determinante a la hora de arbitrar políticas para la gestión de las necesidades de los ciudadanos de las otras 16 comunidades autonómicas de España. Bronca porque la falsedad y la sobreactuación en los mensajes han tomado carta de naturaleza, con el beneplácito de redes y medios de comunicación social de nuevo cuño, sometidos o creados ad hoc, que se prestan a propagar la infamia y la calumnia en un campo de confrontación que parece haber perdido reglas básicas de comportamiento.
La intensidad de la campaña tendrá un lado positivo. Seguramente el índice de participación será uno de los más elevados del registro histórico de unas elecciones generales. Se percibe una cierta vibración en la calle, ansia por despejar incógnitas que hasta ahora no existían o no tenían la posibilidad de ser despejadas, como la relevancia del voto de extrema derecha y la decantación de una franja aún no cuantificada de nostálgicos del franquismo, hasta ahora agazapados pero en absoluto reconvertidos.
La participación resulta determinante porque, de lo contrario, los sectores más agresivos y movilizados se podrían encontrar con el sol de cara, con unos resultados sobredimensionados respecto a su implantación social. Efectivamente, la abstención se traduce siempre de forma indirecta como un voto en favor del contrario. No en su literalidad, como todo el mundo sabe. Simplemente, si el ciudadano no vota a favor de su favorito, o del que le causa menos rechazo, provoca mejores resultados entre aquellos que le son menos afines. El voto siempre es útil. Es un derecho ciudadano e igualmente es una obligación moral.