CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


El calvario de Casado

  Los sociólogos y los farmacéuticos pertenecen a los dos gremios profesionales que más celebran las encuestas. Por razones fáciles de entender: a los primeros les pagan por realizarlas y a los segundos les vienen bien porque suben las ventas de ansiolíticos. Y no sólo entre los políticos. Vistos los resultados de la última del CIS que encumbra al PSOE y hunde al PP, Pablo Casado está pasando un auténtico calvario aunque se agarra al dato del elevado porcentaje de indecisos (alrededor de un 40%) para apuntarse a la cofradía de la esperanza. Se consuela -o engaña, ya veremos- pensando en lo sucedido en Andalucía dónde el PP también pinchó pero hoy gobierna en la Junta merced a un pacto con Ciudadanos. Nada está del todo escrito, pero en estas elecciones la suerte del Partido Popular no depende de su fuerza porque va unida a factores externos que no controla. El más inquietante de todos se resume en la aparición de Vox y en el elevado porcentaje de voto que les atribuyen todos los sondeos publicados hasta la fecha. Hasta hace poco los partidarios de Abascal eran votantes del PP y ya se sabe que no hay peor cuña que la de la misma madera.
  Más allá de la plausible sospecha de que J.F. Tezanos, el presidente del CIS, haya podido hinchar las expectativas de Vox como elemento de aviso a los votantes de la izquierda para que no den por ganado el partido y acudan a votar el día 28, el resultado global del reparto de escaños que apunta la encuesta invita a pensar que la treintena larga de diputados que  atribuye a Vox son el resultado de la fuga de votantes tradicionales del PP. Votantes preocupados por el desafío de   los separatista catalanes y descontentos con la política de apaciguamiento que siguió Mariano Rajoy.
  También parece que el PP pierde apoyo por el centro. Votantes que podrían estar detrás del crecimiento -aumentaría un tercio- que atribuyen a Ciudadanos. No es el apoyo rotundo que necesitaría Albert Rivera para alcanzar el objetivo de pasar al PP y convertir a Cs en el primer partido a la derecha del PSOE, pero confirma una progresión en la intención de voto que otras encuestas les negaban. A Pablo Casado que tantas veces reclamó la convocatoria de elecciones -con razón dados los argumentos esgrimidos por Pedro Sánchez para justificar la moción de censura-, en el fondo, el anticipo de los comicios  le ha pillado con el pie lejos del estribo. Recién llegado a la presidencia del partido le habría venido bien disponer de algún tiempo para darse a conocer a la gente, consolidar su liderazgo y articular un discurso propio sin prestamos tomados de la cartilla electoral de Vox, su verdadero calvario en estos días de Semana Santa camino ya de la urnas del día 28.