Arenillas, el soplo de oxígeno para la Soria despoblada

Ical
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Arenillas, el soplo de oxígeno para la Soria despoblada

Está previsto que en esta localidad con 50 habitantes nazcan dos niños

Arenillas es una de las pocas poblaciones en Soria que puede presumir de haber sabido “repoblar”, un término que desde hace tiempo intenta desbancar en el uso al manido “despoblar” para intentar vender la provincia como un territorio con posibilidades de vida plena. El censo indica que esta localidad de Tierras de Berlanga cuenta con 52 habitantes censados, los mismos que en 1980, lo que representa para sus oriundos “un milagro”, atendiendo a la sangría que sufren el resto de pueblos vecinos. En Soria hasta la ciudad se vacía.

De este medio centenar de personas, diez son niños y dos de las nuevas pobladoras están embarazadas. Además, está previsto la llegada de otra familia que tienen dos niños y esperan otro más. De este modo, contando con los dedos de la mano la llegada de nuevos moradores al mundo, Arenillas late.

“Lo denominan ‘El Milagro de Arenillas’ pero detrás de esto hay trabajo de 20 años. No es fruto de la casualidad, pues nos hemos llegado a ofertar hasta en el segunda mano con el siguiente anuncio: ‘Se necesitan familias para repoblar; se ofrece casa social y empleo”, explica uno de sus vecinos, Luis Gismera.

Cada familia que se instala en Arenillas supone, según este oriundo, “un soplo de oxígeno y de aire”. Actualmente, el Ayuntamiento gestiona la llegada de una familia procedente de Madrid; él necesita internet para trabajar y, de momento, este lugar, como muchos otros de Soria, está en la denominada zona negra de las comunicaciones digitales.

En la década de los 90, los escasos vecinos de Arenillas se dieron cuenta de que debían emprender acciones para paliar el déficit poblacional y así comenzaron a rehabilitar casas de propiedad municipal (del cura, la maestra y la secretaría) que ofrecían a un alquiler social de 60 euros mensuales. Además, también ofrecieron puestos de trabajo como ganaderos, pues en el pueblo había un pastor que necesitaba ayuda, y de carpintería. El 9 de septiembre de 1990 llegó la primera familia y tras ella, otras más. Algunas se marcharon a otros lugares con más posibilidades de empleo pero otros llegaron y los más fieles han permanecido.

Las cinco familias estables que suman alrededor de 21 personas representan la mitad de la población de Arenillas. Sheila Mena y su pareja, David Porras, que esperan su tercer hijo, llegaron a Arenillas procedentes de Barcelona hace seis años. Ambos tenían trabajo estable en la ciudad condal pero querían que sus hijos se criaran en un entorno rural y así, y debido a que la madre de David vivió durante 14 años en este pueblo decidieron trasladarse hasta la localidad soriana.

“Mi marido es carpintero y en ese momento se jubilaba el carpintero de Berlanga de Duero. Al principio trabajaba en Berlanga pero luego ha trasladado la carpintería a Arenillas. El negocio funciona, además, lleva un año trabajando con otro chico carpintero de Almazán y ambos realizan faenas más grandes para llevarlas entre los dos; tienen trabajo contratado para dos años”, explica para señalar que, además, han puesto en el mercado mobiliario inspirado en pedagogías alternativas, un negocio que gestiona Sheila directamente.

A esta pareja les ofrecieron volver a Barcelona con mejores condiciones laborales pero no cambiaron la “libertad que permite el pueblo a sus hijos”.

La nueva pobladora asegura tener una “intensa vida social” tanto en el pueblo como en la red de nuevos pobladores de Soria que se ha conformado, tal es así que afirma que le falta tiempo para hacer todo aquello que planeó cuando se decidió trasladar el medio rural. “Nosotros lo de la repoblación nos lo hemos tomado en serio”, bromea entre risas.

Sheila considera que las mayores trabas para echar raíces en los pueblos de Soria son el encontrar un empleo y el acceso a la vivienda, ya que “en los pueblos nadie tiene la necesidad ni de alquiler ni de vender y existe cierta desconfianza del que viene de fuera”.

“Las formas de actuar de los urbanitas y los que residen en el medio rural difieren en lo que respecta al sentido de la propiedad de la vivienda. Nosotros valoramos que el Ayuntamiento disponga de cinco viviendas sociales y esté rehabilitando otras dos para ponerlas a disposición de los nuevos pobladores. Esta es una de las claves”, argumenta.

La nueva pobladora asegura que en Arenillas se dan aspectos además muy positivos para la convivencia, pues los oriundos del pueblo son muy activos y los que han venido de fuera también, por lo que se realizan muchas actividades socioculturales. A esto se une una excelente convivencia entre personas de varias nacionalidades, algo extraño en los pueblos donde normalmente está “la gente de toda la vida”. “En este pueblo hay muy buen ambiente”, concluye.

Colegio

En la década de los 9,  el colegio de Arenillas cerró sus puertas. Actualmente lo podrían incluso reabrir, sin embargo, los nuevos pobladores junto con el Ayuntamiento pensaron y llegaron a la determinación de que los niños fueran al colegio a Berlanga de Duero en autobús, de este modo, se mantenía la escuela de la cabecera de comarca y los niños se socializaban con otros.

Paralelamente a estas acciones los moradores de Arenillas han ido apoyando otras actuaciones como la construcción de un albergue con capacidad para 20 personas, la organización de ‘BoinaFest’, por parte de la Asociación Cultural de Arenillas.

El joven Rodrigo Gismera, que reside en Madrid, es uno de los ‘alma mater’ del ‘Boinafest’, un festival que lleva cinco ediciones y pretende convertirse en un espacio cultural para los artistas de Soria y los de la Serranía Celtibérica de la España despoblada. El joven señala que este festival es un canto a la lucha contra la despoblación y pone en valor al medio rural y su forma de ser. “Creo que Arenillas es el ejemplo de que los pueblos se pueden repoblar. Nosotros sabemos que existe demanda porque hay gente que quiere vivir en ellos pero necesitan empleo, acceso a la vivienda e internet”, asegura.

‘Informe Semanal’ realizó un programa en Arenillas ofertando esta forma de vida. El Ayuntamiento recibió tal cantidad de llamadas de gente que pretendía instalarse en el pueblo que no daba a basto.

Los que se resisten a abandonar la provincia más despoblada de Europa clamarán mañan en Madrid porque lleguen inversiones que permitan no cerrar este territorio, mientras los nuevos de Arenillas y los nativos venden el medio rural en positivo. “En los pueblos de Soria hay posibilidades de vida, se gasta menos, se respira plenamente”, coinciden.