CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


Valladolid First Again

Lo ha vuelto a hacer. Óscar Puente ha tenido esta semana el privilegio de situar en dos planos diferenciados la política pura y dura, lo que realmente importa, de lo que ha sido una intervención ‘humorística’ de mal gusto de Risto Mejide y su cohorte en su espacio televisivo ‘Todo es mentira’ (donde aparte de practicar un humor rancio, que asume los tópicos del martínezsorianismo más ancestral, se ceba con la parte más débil a la que trata de ridiculizar vilmente). El mandatario vallisoletano, con sus aires de grandeza, ha dejado a Mejide, rey de reyes de la polémica y que a costa de Soria habrá estado como gorrino en barro, a nivel aficionado. Dos estancias distintas, una más relevante que otra, la política y la tele espectáculo, pero con un denominador común: la falta de empatía con los problemas de buena parte del territorio a través de una mirada insolidaria y altiva. Andaban buena parte de los sorianos -con exagerada piel fina pues solo se ha conseguido poner a un programa televisivo desconocido para la mayoría nombre, apellidos y localización en la oferta televisiva- rasgándose las vestiduras cuando las palabras de Puente, el mejor en lo suyo a la hora de meterse en jardines, volvía a recordar a los sorianos que el futuro del territorio, peleado en citas como la de Madrid el pasado domingo, no se juega en un plató de televisión en el que uno desafortunadamente puede convertirse en un eventual protagonista de una ristra de chistes sin gracia. 
No es la primera vez ni será la última que Puente, el Risto Mejide del socialismo castellano en los últimos tiempos, saca los pies del tiesto. Peca de falta de tacto y hay que cuestionarle más por el fondo que por las formas. Censurable es esa visión tan ególatra y supremacista del territorio, pero hay que destacar la valentía, aunque en su caso haya sido temeridad, de despachar a diestro y siniestro y a los cuatro vientos lo que más de uno pensará de puertas para adentro (el que más o el que menos aspira a que su pueblo, ciudad o provincia crezca, aunque sea a costa de fagocitar a los de su entorno). Su exceso de sinceridad, o incontinencia verbal en este caso, poco visto en política, pisa callos máxime cuando venimos de una magnífica expresión popular que ha puesto de manifiesto ante el país entero las carencias de la ‘España vaciada’. Nada Puente a contracorriente con un mensaje, hacia su electorado más próximo, tan inequívoco como antipopular y contraproducente para los intereses globales de su propio partido.
No le falta razón al deslizar que es importante que las inversiones se realicen allá donde sean eficaces y provechosas, no todo el medio rural se encuentra en disposición de ser salvado. Sin embargo, un polo de atracción como es Valladolid no necesita de tanta exposición pues es obvio que las empresas acuden por simple inercia allá donde hay sinergias, comunicaciones, facilidad para encontrar personal y un largo etcétera en el que la capital pucelana ya tiene ganado mucho terreno. No es necesario tanto exhibicionismo para un movimiento natural que está condenando a los pueblos a su extinción. Tal vez se ponga la venda ante esa ya presente ola despobladora que afecta también a las capitales de provincia. Pero olvida que el crecimiento de las mismas se ha cimentado a costa de una migración interior que mengua al medio rural, una vaca que en breve no podrán exprimir ni urbes como Valladolid que, por cierto, todavía no ha aprendido a convivir con su propio crecimiento con problemas de contaminación que ha derivado en cortes de tráfico en el centro urbano. Tampoco hace bien en situar en la diana a una capital vallisoletana, vilipendiada en extremo bajo el mantra del centralismo insolidario, culpabilizada en la mayoría de casos sin motivo de los males que asolan al resto de las provincias y utilizada de parapeto y excusa fácil en la que muchos mandatarios locales esconden su incapacidad.
Conocido por sus excesos verbales, lo mismo cuestiona la capacidad de una edil de Ciudadanos por haber sido dependienta de una tienda que se enreda en Twitter a cuenta del caché de Rosalía. Con sus declaraciones, que no son nuevas, no solo cuestiona aquello por lo que lucha el 70% que compone la ‘España vaciada’ sino que pone en un brete a su propio partido ya que, además de ponerse el traje de alcalde, es portavoz de la Ejecutiva Federal de una formación que desde el Gobierno acaba de presentar las directrices de la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico. Una hoja de ruta en la que se supone no tienen cabidas determinadas posturas alejadas de un socialismo que en palabras del primer edil soriano, Carlos Martínez, representa «solidaridad, empatía y busca la igualdad entre los desiguales». Es normal que desde sanchistas como Tudanca a susanistas como Luis Rey hayan puesto el grito en el cielo ante la afirmación de un mandatario, crecido en el partido por su apoyo a Pedro Sánchez, que ha dado con su mensaje de Valladolid First, en un momento dulce para el socialismo, munición al rival político en vísperas del decisivo paso por las urnas.