PREDICANDO EN EL DESIERTO

Fernando González Ferreras

Catedrático


Gestionar el éxito

La manifestación del domingo en Madrid ha sido un rotundo éxito que ha puesto de manifiesto una destacada capacidad de convocatoria. Que Soria ¡Ya! y Teruel Existe hayan aglutinado más de 90 plataformas de 23 provincias y reunido 50.000 o 100.000 personas -según las fuentes- para exigir un pacto de Estado contra la despoblación y el olvido de la España vaciada señala la urgencia e importancia del problema. Ha quedado patente el cansancio por el olvido de las instituciones y la necesidad de soluciones urgentes a través de las inversiones necesarias. Y aunque parece que esta es la primera vez que este problema aparece de verdad en las agendas de los partidos políticos, si no se alcanza un pacto de Estado, ocurrirá, como tantas veces, que sólo se trata de una maniobra electoral, más importante este año por la disputa por los 100 diputados que se juegan en las 26 provincias menos pobladas.
El sentimiento de olvido y maltrato lleva presente en Soria, con razón, desde hace mucho tiempo, lo que propició, en 2001, la aparición como movimiento ciudadano de Soria ¡Ya! para «luchar contra el olvido institucional y la reivindicación de las infraestructuras». Desde 2002 aglutinó acciones de protesta que alcanzaron un respaldo significativo de la población. Aunque nació como un movimiento ciudadano transversal sin decantarse a favor de ningún partido político, lo que le acarreó una enorme simpatía social, algunas actuaciones partidistas –básicamente anti PP-, cierto desencanto por la pobre transformación en hechos de las protestas –caso del PAES- y el cansancio de algunos fundadores, hizo que la plataforma sufriera un periodo de letargo del que ha salido por la incorporación de 20 nuevos miembros que han revitalizado las actuaciones de protesta y aumentado mucho el apoyo popular.
La plataforma ha conseguido un gran éxito con la manifestación. Y, después de este éxito, la pregunta del millón, ¿cómo van a gestionar este éxito?,  ¿va a cambiar algo? No siempre se está preparado para saber qué hacer después. ¿Y si no se tienen resultados tangibles? Solemos pensar que el éxito o el fracaso son lugares «para siempre» sin asumir que solamente son estaciones de un recorrido de tren.
No quiero olvidarme de dos lamentables reacciones sobre la manifestación. Ya sabemos la habilidad del alcalde de Valladolid para meter la pata, pero esta vez se ha superado diciendo que «Valladolid es el único polo de atracción que todavía puede existir en Castilla y León» y que «los estilos de vida hoy en día son urbanos». Tan lamentable como el programa de Risto Mejide con chistes ofensivos y sin gracia («¿Han dicho que la gente de la manifestación olía a choto o todavía no?», «paletos de boina y gallina», entre otros). Ante las protestas, Risto se disculpó a su manera: «Reflexionad, lo único que queríamos era daros visibilidad». Bien podía preguntarse si no pudo haberla otorgado sin sus tonterías. Sus acciones de desagravio no me han convencido. En tiempos de elecciones recuerdo que «nadie promete más que quien no está dispuesto a cumplir» y que hay que «votar siempre al que menos prometa porque será el que menos te decepcione». No hemos percibido fondos europeos aunque Soria cumplía los requisitos de zona desfavorecida, despoblación, etc. Hemos sufrido insatisfactorios presupuestos gobierno tras gobierno. Hemos escuchado ilusionantes promesas, nunca cumplidas, de toda clase de políticos y Soria sigue olvidada.