TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Entrenar el talento

Durante muchos años, la Premier League dispuso de tanto o más dinero (proporcional y comparativamente con otros campeonatos) que ahora, pero equivocó el camino. «Puedes fichar talento… pero después hay que entrenarlo», decía en su momento el añorado Johan Cruyff, doblemente añorado habida cuenta de la final que iba a ser (Ajax-Barça) y no será. Puedes fichar a los mejores del mundo en su puesto. Puedes empezar tu once en Oblak y terminarlo en Messi y rellenar el resto con las piezas más lujosas del mercado y cuando tengas tu obra concluida, entregársela a un entrenador para que la dirija. En efecto, durante algún tiempo hicieron eso, fichar primero al cromo y después al técnico. Desde que esto sucedió, lo de ingresar dinero a raudales por derechos televisivos (la llamada Premier League se disputa por primera vez en la 92/93), a veces ha sonado la flauta más allá de las islas: el United en el 99, el Liverpool en 2005, el Chelsea en en 2012… Éxitos no proporcionales al poderío económico.

Los grandes han ido cambiando el planteamiento de cuatro o cinco años a esta parte. En el Tottenham, hace cinco años, le entregaron las llaves de la regeneración a Pochettino en una época post-Modric y post-Bale. «Ficha lo que quieras», y quiso muchachos jóvenes y desconocidos, o veteranos con compromiso, dispuestos a creerse una idea. Lo mismo hizo el Liverpool hace cuatro con Klopp, artífice máximo de los reds más fieros desde aquella recua de bigotudos feos de 1984. El City le entregó las llaves y la chequera a Guardiola, dispuesto a que le construyese un equipo de autor que, de momento, va camino de ganar dos Ligas seguidas. El Chelsea quiso limitar sus vaivenes con Sarri, el Arsenal recuperarse con Emery… Además de importar talento, la Premier ha aprendido a importar a quien lo entrene, y este año ha recogido frutos a lo bestia.


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