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Grietas en casas de Borobia por los camiones de la mina

Fernando Orte
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Más de una docena de vecinos denuncian los desperfectos por las vibraciones que producen los vehículos cargados de toneladas de magnesita que siguen atravesando la localidad moncaína

Grietas en casas de Borobia por los camiones de la mina

El trasiego de camiones por la mina de Borobia está detrás de la aparición de grietas en numerosos inmuebles de la localidad moncaína.  Hay hasta quince viviendas afectadas por las vibraciones que producen estos vehículos que transportan toneladas de magnesita. Unos 50 pasan a diario por la carretera en mitad del pueblo, aunque deberían hacerlo por una vía alternativa que 6 años después la empresa todavía no ha construido.

Andrés Jiménez es uno de los afectados. Todas las fachadas de su casa están repletas de grietas de diferentes tamaños, algunas llegan hasta el tejado e incluso al interior. "

Otra de las perjudicadas es Piedad Modrego: "Se tiene una inseguridad y estamos todos con miedo, porque los camiones pasan por aquí y las vibraciones producen las grietas", asegura.

Grietas en casas de Borobia por los camiones de la minaGrietas en casas de Borobia por los camiones de la mina

Y es que son medio centenar de camiones cargados con 24 toneladas de minerales los que pasan por aquí a diario. "Llevan años, pero desde que pusieron los resaltes en la carretera, los camiones pasan, botan y vibran las casas", lamenta otra vecina afectada, Ana Modrego.

Tras la mediación del Ayuntamiento ha habido reuniones y la empresa tiene intención de arreglar todos los desperfectos, pero "esto es pan para hoy y hambre para mañana, mientras sigan pasando los camiones van a seguir saliendo por otro sitio", aventura Jiménez.

Y es que la propiedad de la mina debía haber construido un vial alternativo para que sus camiones no atraviesen el pueblo. La empresa ya habría adquirido el 40% de las parcelas afectadas por dicho acceso, y las restantes podría tener que expropiarlas de no llegar a un acuerdo con sus dueños. Si se cumplen los plazos, la solución por fin llegaría dentro de un año, aunque con un lustro de retraso.