APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


El regreso de ÉL

No termino de entender bien lo del permiso por paternidad de Pablo Iglesias, que acaba de dar por terminado cuando faltaba un mes para las elecciones generales del 28-A. No era el mejor momento para el permiso, aunque nunca abandonó del todo sus actividades en el partido. Dadas las circunstancias, habría sido mejor que hubiera encargado de esas tareas familiares a otras personas, pues ya tendría tiempo después para ocuparse con más intensidad a las tareas de padre. Las circunstancias por las que atravesaba Podemos pedían no debilitar su dedicación política, con esa serie de elecciones que están a la vuelta de la esquina. 
La crisis del universo Podemos es una situación a la que se ha llegado por culpa de todos y cada uno de los grupos y colectivos que lo han venido formando desde hace cinco años, cuando el universo que vino a dar forma a lo que había sido el 15-M y toda la revolución política que supuso. Me parece mentira que la deriva haya sido la que ha sido y todavía estamos esperando que se nos explique lo que ha sucedido, por muy difícil que resulte la explicación. 
Porque echarles la culpa de todo a Carmena y Errejón me parecería una broma de mal gusto. Todas estas gentes y colectivos venían obligados a actuar y a comportarse políticamente con la mayor seriedad y espíritu de cooperación y de unidad de acción, sin que eso tuviera que impedir una discreta pluralidad de sentires y pareceres, pues esa exigencia ni se puede ni se debe imponer a nadie. Así son las cosas, aunque reconozco que es más fácil cargar todos los males en la cuenta de Manuela Carmena e Íñigo Errejón. Cuando ahora contempla uno las fotos e imágenes de los tiempos de la unidad se le cae a uno el alma a los pies, si era o es partidario, o le da la risa floja si es adversario o al menos lejano al pensamiento de los iniciales Podemos y corrientes paralelas. 
Ellos tienen que saber de sobra -y Pablo Iglesias el primero, como él ha reconocido ahora claramente- que están obligados a corregir de manera urgente el cierto desaguisado ocurrido en los últimos meses. Así lo acaba de prometer Iglesias. Si no es así, las cosas se les podrían ir al garete y todo pasaría a ser el sueño de una noche de verano. Porque cualquier cosa pueden ser, excepto tontos o guillados, pues para eso ya hay otros partidos llenos de tales en esta España posmoderna que Dios ha permitido que tengamos que vivir. 
El santo advenimiento de Podemos venía bastante protagonizado por el sueño de instalar en España un sentido político radicalmente distinto de la vida pública, y así lo era o al menos lo parecía a raíz de las elecciones europeas de 2014. El hecho de no haber sabido o querido ser fieles a esa primitivas determinaciones es lo que ha ido conduciendo a la presente situación. El mal no lo han causado las indudables campañas o acosos sufridos por Podemos, con acusaciones absurdas e inverosímiles desde esferas de sus oponentes políticos, acusaciones algunas de ellas que ni siquiera de manera remota se creían los propios acusadores.Por ejemplo, esa tan repetida estupidez estos días de que Podemos no forma parte de la España constitucionalista. Iglesias ha bendecido estos días más que nadie la Constitución. 
No pueden perder ni un minuto, si de verdad están decididos a corregir los errores y sandeces en que han incurrido. Tienen que volar para recuperar el tiempo perdido. Volver al espíritu del 15-M y del nacimiento de Podemos es la gran promesa que ha hecho Iglesias. ¿Lo cumplirán?