SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Predicar o dar trigo

Hoy en día, si no luces ningún tatuaje, o llevas un piercing y los pantalones rotos,  y te empeñas en hablar en castellano en lugar de utilizar palabras en inglés para decir lo mismo pero peor, estás fuera de onda. Si encima no has participado nunca en un congreso, seminario o jornada sobre la despoblación, definitivamente no eres nadie, o peor, perteneces a la subespecie humana de los carcamales irredentos que son capaces incluso de sobrevivir sin Twitter, facebock o instagram. 
La última cita sobre el tema de la década, el reto demográfico, tuvo lugar anteayer en Soria, naturalmente. Los voluntariosos ponentes, reconocían que una cosa es predicar y otra dar trigo como dice el viejo refrán, pero no dudaton en subir al púlpito para adoctrinar a los presentes con mejor o peor fortuna, sobre sus tesis y planteamientos para que los pueblos de esta provincia vuelvan a disfrutar de la chavalería, se  llenen los colegios e incluso haya alguien bailando en las verbenas del día de la patrona. En este escenario, una vez más Mercedes Molina, a quien pido disculpe mis chanzas, volvió a demostrar que nadie como ella tiene diagnosticado el asunto y sabe qué hay que hacer para resolver lo que los cenizos consideramos irresoluble. Molina no sólo ha predicado, también ha dado trigo, como lo demuestra su trabajo para que el parlamento europeo acordara destinar una parte del presupuesto a territorios con déficit poblacional, pero además también nos habló de otros agricultores de este metafórico trigo, como lo son impulsores del proyecto de los frutos del bosque de El Royo. El planteamiento es tan original como sensato. Yo diría que es sensato por ser original. El ayuntamiento, en colaboración con la Asociación Forestal Soriana, detectó la oportunidad y buscó terrenos para producir frutos del bosque, cada vez más apreciados por sus cualidades saludables y nutricionales y un cada vez más amplio mercado. Además no hace falta demasiada superficie para hacer rentable el negocio y para rematar, Soria cuenta con cualidades singulares que optimizan estos cultivos. Tiene un suelo adecuado y un contraste térmico entre el día y la noche que hace deliciosas las frambuesas, los arándanos y lo que sea. Y como quiera que  este tipo de actividad agrícola fija población al territorio, porque requiere una presencia continuada, ya se empiezan a asentar familias en la comarca, y esto no ha hecho nada más que empezar. porque, afortunadamente cada vez hay más gente que se da cuenta de que vivir hacinados en grandes ciudades no mejora, sino todo lo contrario, su calidad de vida. Sigamos predicando pues, pero aprendamos a dar trigo.


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