CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Atrapados

Pedro Sánchez nos ha llevado a estar atrapados en un círculo demoníaco, en el que el futuro del país depende de lo que decidan un grupo de personas que quieren dejar de ser españoles. 
En Bruselas deben estar con los ojos a cuadros al ver que el Gobierno va a depender de un partido que promueve la independencia de una región española y cuyos dirigentes se encuentran en prisión condenados por sedición y malversación de fondos públicos. Se quejan después los políticos y los no políticos de los palos que nos dan las autoridades europeas, sobre todo en el área de la Justicia, y también al cerrarnos el paso para ocupar algunas de las presidencias de las instituciones, pero ¿cómo van a abrir paso a españoles cuando las cuentas son preocupantes, el presidente se alía con el partido que pretende incrementar el gasto con propuestas que pueden provocar la quiebra del Estado y encima se quiere dar la llave de la gobernabilidad a un partido como ERC? 
El encuentro mantenido el jueves entre socialistas e independentistas solo puede provocar preocupación. Y hay que decir socialistas, no PSOE, porque uno de los datos de esa reunión es que una vez más se ha visto que el PSC de Iceta, que coquetea con algunas de las propuestas que gustan a los independentistas, ha metido a uno de sus dirigentes en el equipo negociador. Salvador Illa está ahí, junto a Lastra y Ábalos, para garantizar que el PSOE no saque excesivamente los pies del plato y se rompa un posible acuerdo con ERC. No hay que olvidar que habrá elecciones catalanas a medio plazo, y ERC, que en noviembre tuvo menos escaños de los esperados, sueña con que de esas elecciones salga un gobierno tripartito con el PSC y En Comú-Podemos. Datos todos ellos fundamentales para que se comprenda el encaje de piezas que está haciendo Pedro Sánchez en sus negociaciones con Podemos y ERC. 
El futuro de España le preocupa poco, por no decir nada. Lo que busca es el tan mencionado afán de mantenerse en el poder, perjudique a quien perjudique. Que son todos los españoles, porque cualquiera al que le interese indagar qué está pasando no tiene más que analizar las últimas cifras de empleo, el número de empresas españolas que han anunciado ERES, ERES temporales o reducción de sueldos, para adivinar que esto pinta muy mal. No está en juego que se incrementen o no las pensiones en función del IPC como exige Podemos, sino que lo que está en juego es que en un par de años se sigan pagando las pensiones. 
Es solo el principio de lo que nos espera, porque ¿alguien piensa que ERC va a mantener el gobierno si Sánchez presidente dice no a los indultos o el referéndum, asuntos que en principio quedan aparcados hasta después de su toma de posesión? Tampoco al catalán Borrell le gusta el pacto.



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